Residentes de los barrios más poblados de Montevideo advirtieron sobre los problemas que generan personas que viven en situación de calle, según expresaron en una reunión de la Comisión Especial de Seguridad y Convivencia de Diputados.
Uno de los vecinos, identificado como Bruno Benvenuti, se refirió al aumento de inseguridad en la zona como consecuencia de la gente en situación de calle que duerme en el parque de Villa Biarritz. Relató que cuando saca a pasear al perro a las ocho de la mañana encuentra un promedio de cinco campamentos y que hay “personas que se descontrolan”.
“En febrero del año pasado tuve una pelea con uno de los indigentes, quien tenía dos cuchillos. Entonces, llamamos a la Policía que, cuando llegó, constató que tenía esos dos cuchillos y se los sacó -el indigente estaba sin documentos-, pero lo dejó en el lugar. Luego de eso yo me retiré con mis perros, pero me gritaron que me estaba por correr, por lo que no tuve otra opción que enfrentarme con él. En esa pelea tuve una fractura del piso del hueso orbitario (…), durante dos meses no pude hacer prácticamente nada porque la recuperación era complicada, ya que no podía aumentar la presión intraorbitaria para que no se moviera el hueso que estaba fracturado”, relató.
Agregó que si bien el patrullaje aumentó, la situación no se modificó y que con la llegada del clima cálida arriban a la rambla personas de otros barrios que “aprovechan para ver si pueden llevarse algo”.
A su turno, un vecino identificado como Pablo Carrasco sostuvo que la cantidad de gente en situación de calle aumentó por la pandemia y dijo que se trata de personas que perdieron su trabajo y quedaron “mal emocionalmente”. “Ha sido un estrago para nuestra sociedad. La situación es compleja y muy complicada -ya lo saben-, porque no hay seguridad, no hay respeto hacia la gente, se perdieron los valores”, agregó.
Puso como ejemplo que desde la puerta de su negocio vio como tiraban al piso a una mujer “que casi se muere”. “No se está aplicando la Constitución ni la ley de faltas”, afirmó.
“Se habla de los derechos humanos -hay un organismo, la ONU, que los determina-, pero, en mi humilde opinión -algo de derecho conozco-, se sobrepasa la soberanía de nuestro país. Si hay una persona que está en la calle, debo preguntarme por qué está en la calle. Puede ser porque perdió un hijo, porque es adicta, porque salió de la cárcel, porque no tiene trabajo, pero la culpa no la tiene la sociedad. El problema es que no se crea un sistema que permita aplicar la ley de faltas para que se saque a las personas de la calle y se las lleve a algún lugar -por ejemplo, a un cuartel- en el que haya verdaderos equipos técnicos, con psiquiatras y psicopedagogos que estudien el caso de cada persona y lo vayan calificando”, agregó.
“Ustedes fueron votados por el pueblo, ustedes tienen esa responsabilidad. Esas disputas, ese chicaneo, ¡no!; me parece que eso no corresponde, y se los digo de corazón, sin faltarles el respeto. Pero ahora es el momento de actuar, porque si no esto termina mal. Los límites no se fijaron, se van pasando”, dijo el vecino.
Carrasco dijo que no se trata de un tema de la Policía, sino que se debe “cambiar absolutamente todo”. “Si nos ponemos en la postura de: ‘Porque dijo’, ‘Porque no dijo’, ‘Porque el otro período’, ‘Porque Fulano, porque Mengano’… ¡No! ¡No; si todos sabemos lo que te pasa! El tema del narcotráfico es jodido; está en todos lados, pero se puede parar, se puede controlar. No estoy hablando ni de Trump, ni de Bukele, ni de Milei; estoy hablando de nuestra idiosincrasia. Nosotros tenemos próceres. Esos próceres, ¿qué querían? Vayamos a las raíces. Perdimos la identidad”, advirtió.
Según Carrasco, se perdió “el referente”. “Cada día que pasa, es peor. Yo lo veo: las motos que suben a la vereda, te roban. No hay valores, no hay respeto. Tenemos una Fiscalía que no es competente. Lamentablemente, se ha politizado todo, porque hoy se politiza hasta la bolita”, sentenció.
A su turno, una vecina llamada María Carolina Pérez, relató que un joven “comenzó a perseguir jovencitas”, desapareció un tiempo y retornó a la zona. “Fui al parque e increpé a varios que estaban allí, tratando de dar con él. Logramos, entre la Seccional 10ª, videos y demás, parar un poco la situación. Ahora vimos que volvió al rodeo. Parece que, según el tiempo, las cosas vuelven y se van”, expresó.
Además, expresó que con la llegada del clima más agradable aumenta la cantidad de gente en situación de calle en la zona. “Hace un par de semanas, cuando salí con mi perro a la vuelta de mi casa, tuve la oportunidad de encontrarme con un indigente que estaba en la calle, recién salido -calentito- de la cárcel, después de estar veinte años por un homicidio. Mi perro quería agarrarle las medias, y a raíz de eso tuvimos una charla. No podía creer. El hombre no sabía qué era el Mides ni la realidad que vivía. Resumiendo un poco, prefería volver a la cárcel. Imagínense, estuvo encerrado veinte años por homicidio. No tenía a nadie; nadie lo había ido a ver”, explicó.
Contó que al hombre no lo quiso llevar un patrullero porque “estaba indocumentado”. “Esa persona salió con el boleto, ¿qué iba a hacer? No sé cuál es la realidad de hoy de ese señor. Pero como la de él -porque yo me lo topé y tuve un intercambio de palabras-, hay miles de realidades así. Es horrible, la verdad, es horrible; es gente sin futuro. Yo creo que esto es lo que más nos denigra como sociedad”, se lamentó.
Pérez explicó que durante el invierno los problemas relacionados con la gente en situación de calle se mitigaron por los refugios, pero con la llegada del calor el panorama cambia, como ocurrió otros años.
En tanto, Lucía da Silva, residente de la zona, relató que dejó de ir a clase porque termina tarde y tiene que volver sola. “No me puedo costear todos los días un taxi, aunque también es un riesgo, porque mientras me bajo, abro la reja y la puerta… Vemos una inseguridad total y una impunidad total con ellos; no sé de quién es la culpa de la situación por la que llegaron a eso”, expresó.
Agregó que “hay muchísimos robos de bicicletas en los garages” y en apartamentos. “Nosotros no nos damos cuenta, pero ellos están constantemente controlando todo. Nosotros no nos damos cuenta, porque no salimos a ver qué están haciendo; cada uno sale a hacer su actividad. Ahora están robando las casas con palancas, o intentan abrir las puertas, como hace poco le ocurrió en Punta Carretas a una señora con dos niños chicos”, afirmó.
Dijo que cuando se llama a la Policía, concurren efectivos pero luego “no pasa nada”. “Muchísima gente mayor ya no sale, y eso conlleva también a problemas de salud mental. Por ejemplo, muchísima gente tiene miedo de ir al Club Biguá, y eso que el Club puso seguridad privada. Es muy complicado. Vinimos a pedirles ayuda porque ustedes son los responsables, y nos están escuchando. Pedimos que se haga algo, que nos den una solución”, acotó.
“Nosotros estamos solos”, dijo Da Silva. Agregó que “constantemente roban autos” y “rompen todo”.
Carrasco, peluquero de profesión, volvió a pedir la palabra. Dijo que el perfil de la zona es muy variado y que “todos tienen la preocupación y el medio de andar en la calle”. “No creen en el sistema. Les puedo asegurar -pongo la firma- que si hoy hubiera elecciones, 700.000 personas votarían en blanco. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué intereses hay atrás? ¡Vamos a negociar! Vamos a hacer lo que hay que hacer. Somos tres gatos locos. No cuesta nada hacer esto”, expresó.













































