El entendimiento, alcanzado bajo la mediación de Estados Unidos, busca ganar tiempo para redactar un tratado de paz definitivo. La nueva tregua fue alcanzada mientras siguen los bombardeos entre el ejército de Israel y el movimiento chiita Hezbolá.
El anuncio formal fue realizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos al cierre de la tercera ronda de conversaciones directas celebrada en la ciudad de Washington.
Según informes recogidos por la cadena Euronews y la agencia EFE, el acuerdo se alcanzó tras dos intensas jornadas de negociación que la diplomacia estadounidense calificó como «altamente productivas», superando las expectativas iniciales de los mediadores.
Se esperaba avanzar en los principales puntos conflictivos, como la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano y el desarme de Hezbolá.
Sin embargo, el grupo islamista respaldado por Irán participó en las negociaciones y se ha opuesto abiertamente a que Líbano entable conversaciones directas con Israel.
El rol de Washington como articulador
La Casa Blanca no solo auspició los encuentros entre delegaciones diplomáticas y de seguridad, sino que ya fijó un estricto cronograma para las próximas semanas: el 29 de mayo se iniciará una mesa técnica militar en el Pentágono, mientras que los días 2 y 3 de junio se retomará formalmente la denominada «vía política».
Para el gobierno estadounidense, esta prórroga es una ventana de oportunidad crítica para estructurar un tratado de paz duradero.
Posiciones encontradas: El gobierno de Netanyahu y Hezbolá
A pesar de la firma de la extensión del alto al fuego, los desafíos para consolidar el pacto siguen siendo muy importantes.
El gobierno israelí condiciona cualquier acuerdo de largo plazo al desmantelamiento total y el desarme del grupo Hezbolá en el sur del Líbano, fronterizo con Israel.
Para el primer ministro Benjamín Netanyahu, es indispensable neutralizar la capacidad de fuego de la milicia, para permitir el regreso seguro de miles de desplazados israelíes a las localidades del norte de su país.
Beirut exige por su parte la retirada inmediata y completa de las tropas israelíes del territorio libanés.
La fragilidad de esta tregua, cuyo antecedente inmediato fue el alto el fuego acordado el pasado 16 de abril, queda de manifiesto al observar la realidad en las zonas de combate.
En paralelo a las reuniones en Estados Unidos, el ejército de Israel ha mantenido operaciones militares contra objetivos de Hezbolá en territorio libanés.






























































