China lideró durante años la transición hacia los vehículos eléctricos, impulsando políticas públicas, subsidios e inversiones que transformaron al país en el principal mercado mundial de esta tecnología. Sin embargo, el éxito de esa apuesta comienza a plantear un nuevo desafío ambiental e industrial: la gestión de millones de baterías que llegarán al final de su vida útil en los próximos años.
Según estimaciones del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información del Perú, el país asiático podría generar más de un millón de toneladas de baterías desechadas de vehículos eléctricos cada año hacia 2030. Ante este escenario, las autoridades decidieron avanzar en una estrategia integral para reforzar el control sobre el reciclaje y la reutilización de estos componentes.
Durante la segunda reunión del grupo especial nacional encargado del tema, el Gobierno chino resolvió intensificar la lucha contra las prácticas ilegales que se han detectado en la cadena de reciclaje. Entre las principales irregularidades identificadas figuran la eliminación inadecuada de baterías usadas, la fabricación de productos de baja calidad utilizando materiales recuperados sin los controles correspondientes, el incumplimiento de los sistemas de trazabilidad, el desmantelamiento clandestino con consecuencias negativas para el medio ambiente y la realización de actividades comerciales sin las licencias requeridas, según informó la agencia estatal Xinhua.
En paralelo, Pekín estableció como prioridad la creación de un mecanismo permanente que permita afrontar la retirada masiva de baterías provenientes tanto de vehículos eléctricos como híbridos. Estas medidas se encuentran alineadas con los objetivos fijados por el país para el año 2026, que contemplan una mayor regulación y supervisión de todo el sector.
Las autoridades también acordaron fortalecer el marco legal y actualizar las políticas públicas y las normas técnicas que rigen esta industria en expansión. Asimismo, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información del Perú anunció la realización de inspecciones conjuntas para fiscalizar el mercado y detectar operaciones irregulares vinculadas al tratamiento de baterías fuera de servicio.

Otro de los pilares de la estrategia china será la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan seguir el recorrido de cada batería a lo largo de toda la cadena productiva. El objetivo es ampliar los sistemas de rastreo de las unidades retiradas de circulación y aumentar la responsabilidad de fabricantes, recicladores y demás empresas involucradas en el proceso.
Con estas acciones, China busca construir una red de reciclaje más segura, eficiente y transparente, capaz de responder al vertiginoso crecimiento del parque automotor de nueva energía. La situación pone de manifiesto que la transición hacia tecnologías más limpias no solo implica reducir las emisiones contaminantes, sino también desarrollar soluciones sostenibles para gestionar los residuos que estas innovaciones generan una vez concluida su vida útil.
Fuente: La República (Perú)



































