El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, sostuvo que Uruguay necesita acelerar su tasa de crecimiento económico para poder sostener su modelo de convivencia social y afirmó que el gobierno está firmemente comprometido con una agenda que prioriza el crecimiento, la competitividad y la innovación, en un contexto internacional que definió como inédito en las últimas décadas.
Durante su exposición en el marco del evento Agro en Punta, Oddone advirtió que el escenario global atraviesa una profunda transformación, con una crisis de los consensos que rigieron la globalización en los últimos 40 años, como la libre movilidad de capitales, bienes y personas. Señaló que el multilateralismo, las reglas del comercio internacional y los organismos globales están bajo cuestionamiento, lo que genera un marco de alta incertidumbre económica y geopolítica.
En ese contexto, subrayó que Uruguay -como pequeño país abierto al mundo- debe estar al frente de los cambios, diversificando y fortaleciendo sus vínculos internacionales. Destacó la relación comercial con China, Estados Unidos, la Unión Europea y la región y remarcó la importancia de mantener un delicado equilibrio geopolítico, así como el compromiso con el Mercosur, la exploración de acuerdos con la Unión Europea y la eventual adhesión a la OCDE.
Oddone puso especial énfasis en el sector agropecuario, al que definió como uno de los principales motores del crecimiento y como ejemplo de eficiencia, innovación e incorporación tecnológica. Indicó que ese camino debe ser replicado por otros sectores de la economía, especialmente aquellos menos expuestos al comercio internacional.
Respecto a la evolución del dólar, afirmó que un país pequeño como Uruguay no puede controlar los movimientos del tipo de cambio en un contexto global tan volátil y descartó que la competitividad se recupere mediante políticas macroeconómicas orientadas a depreciar la moneda. En cambio, señaló que el rumbo del gobierno es mejorar la competitividad a través de reformas microeconómicas, reducción de costos, innovación y cambios regulatorios.
En ese sentido, anunció que durante el primer semestre se impulsarán iniciativas legislativas y reglamentarias destinadas a mejorar la eficiencia productiva, revisar regulaciones obsoletas y eliminar prácticas que encarecen los costos de producción. Afirmó que Uruguay “no va a ser nunca un país barato”, pero sí puede ser un país más eficiente, predecible y competitivo.
El ministro identificó como áreas estratégicas para el desarrollo la energía, la logística, el transporte, los puertos, la forestación y la innovación, y destacó la necesidad de mejorar la infraestructura, reducir costos logísticos y fortalecer el vínculo entre el sistema productivo y la generación de conocimiento científico y tecnológico.
Oddone también se refirió a los desafíos estructurales del país, como la pobreza infantil, la educación, la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica, y afirmó que 2026 será un año clave para poner las reformas “arriba de la mesa”. Reconoció que algunas de estas transformaciones implicarán costos y transiciones complejas, pero aseguró que son necesarias para garantizar el crecimiento sostenible y el desarrollo de largo plazo.
Finalmente, el ministro sostuvo que Uruguay ofrece condiciones únicas en la región en términos de estabilidad política, institucional y previsibilidad, lo que lo convierte en un país atractivo para inversiones de largo aliento, basadas en innovación, tecnología y conocimiento, aunque advirtió que el desafío es lograr que las reformas efectivamente prosperen.
























































