El Día Mundial de la Infancia se celebra cada 20 de noviembre para conmemorar la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989. Se trata de un acuerdo global para proteger y garantizar los derechos de la infancia, incluyendo el derecho a la educación, la salud, la protección y a ser escuchados.
Esta Convención fue ratificada por Uruguay (1990) y por todos los países del mundo, con la única excepción de los Estados Unidos.
Cada instrumento internacional reclama que los Estados que los adopten adecúen sus legislaciones internas a los estándares de protección que se proponen. El Estado uruguayo ha armonizado su normativa con la consagrada en la Convención, no obstante, aún persisten desigualdades que afectan a la población infantil y que señalan la persistencia de falta de protección de derechos.
Si bien en relación a las cifras que se registran en otros países de América los índices de pobreza del Uruguay no son elevados, dentro de esta es significativa la que involucra a la población constituida por hogares con niños y jefes/as de hogar jóvenes.
También resulta preocupante la violencia de la que son víctimas las niñas/ niños y adolescentes principalmente los numerosos casos de explotación sexual donde se manifiesta patrones culturales en los que la niñez y la adolescencia son etapas de incrementada exposición a la vulneración de derechos.
Por otra parte, el Uruguay mantiene un alto índice de institucionalización respecto de los niños y niñas en situación de desamparo, apelando a una solución que frecuentemente conlleva la restricción de derechos y no favorece el desarrollo ni la inserción social de esta población. Cada niña, niño y adolescente tiene el derecho a ser cuidado y crecer en una familia, a ser respetada/o por su comunidad; a recibir protección de forma especial contra toda forma de violencia; a jugar; a que se le brinde una educación de calidad y que se escuche y considere su opinión.
Esto solo es posible a partir de un compromiso sostenido de autoridades, organizaciones sociales y personas que reconozcan la importancia de complementar acciones para mejorar las condiciones de vida y desarrollo de la infancia.






















































