La ilusión de la selección uruguaya en la Copa del Mundo 2026 llegó a su fin este martes en el Estadio Akron de Guadalajara. La Celeste cayó 1-0 frente a España por la última fecha del Grupo H y quedó eliminada del torneo, cerrando una campaña muy por debajo de las expectativas con apenas dos puntos sobre nueve posibles.
El único gol del encuentro llegó a los 42 minutos del primer tiempo. Álex Baena remató desde fuera del área con un disparo que parecía controlable, pero el arquero Fernando Muslera no logró contener el balón y el error terminó convirtiéndose en el tanto que sentenció la clasificación española y la eliminación uruguaya.
La equivocación del experimentado guardameta marcó el desarrollo del partido y obligó al entrenador Marcelo Bielsa a tomar una decisión drástica durante el entretiempo, enviando a Sergio Rochet al campo de juego en reemplazo de Muslera.
Uruguay necesitaba una victoria para mantener vivas sus aspiraciones de avanzar a los dieciseisavos de final, pero nunca encontró el funcionamiento que requería un partido decisivo. Federico Valverde intentó liderar al equipo desde el mediocampo, Rodrigo Bentancur aportó despliegue y Darwin Núñez luchó en ofensiva, aunque la Celeste volvió a evidenciar serias dificultades para generar situaciones claras de gol.
España administró la ventaja con inteligencia, mostró solidez defensiva y manejó los tiempos del encuentro hasta el pitazo final, sin permitir la reacción del conjunto celeste.
El cierre fue todavía más complicado para Uruguay con la expulsión de Agustín Canobbio en los minutos finales, reflejo de una noche cargada de frustración para el equipo de Bielsa.
Con este resultado, España avanzó a la siguiente fase como líder del Grupo H, mientras que Cabo Verde obtuvo el segundo boleto a los dieciseisavos de final. Uruguay terminó tercero con dos unidades y Arabia Saudita cerró la zona en el último lugar.
La eliminación representa uno de los golpes deportivos más duros para la selección uruguaya en los últimos años. Tras haber llegado al Mundial con expectativas renovadas bajo la conducción de Marcelo Bielsa, la Celeste no logró plasmar su juego, sumó apenas dos empates y una derrota, y se marchó prematuramente de la máxima cita del fútbol mundial.


































