Tras años de reclamos y trámites administrativos, la recuperación del paseo marítimo de Punta Fría comienza a materializarse con la expectativa de devolverle a la zona un patrimonio histórico clave en el desarrollo original de Piriápolis. La iniciativa es impulsada por vecinos de la zona, nucleados en una comisión pro-restauración junto a la Asociación de Fomento de Punta Fría.
El paseo, ideado en la década de 1910 por Francisco Piria, se extiende por una franja rocosa que va desde el puerto de Piriápolis hasta el inicio de Playa San Francisco, en la llamada Plaza de los Ingleses. En sus orígenes, el lugar contaba con construcciones techadas, duchas, casillas rústicas que hoy son hoy denominadas como “honguitos”, pasarelas sobre las rocas y pesqueros que se adentran más de 100 metros en el mar.
En 1933 se sumaron los diques que conformaban una piscina con sectores diferenciados para niños y adultos, infraestructura que perduró hasta la década del 70. Desde los años 80, sin embargo, el conjunto quedó en estado de abandono.
Expedientes sin respuesta y nuevas gestiones
En 2023 los vecinos comenzaron a presentar expedientes ante distintos organismos, pero no lograron avances. En 2024 se retomaron las gestiones ante el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y la Intendencia de Maldonado.
Pablo Stratta, integrante de la Comisión de Vecinos de Punta Fría, explicó que el proyecto ingresó a mitad del período de gobierno anterior, lo que dificultó la asignación de un presupuesto de gran porte. En ese contexto, se trabajó en una propuesta de menor escala vinculada a la restauración arquitectónica, especialmente de los “honguitos”, abandonados desde la década de 1980.
Se elaboró un documento de entre 30 y 40 páginas con fotografías históricas aportadas por vecinos, que fue entregado a la Dirección de Arquitectura del MTOP. Una arquitecta especializada en patrimonio realizó relevamientos y confeccionó un proyecto ejecutivo, aunque finalmente la iniciativa quedó truncada.
Con el inicio del actual gobierno, se conformó formalmente la comisión pro-restauración y se retomaron contactos con autoridades nacionales y departamentales. La propuesta fue bien recibida por el MTOP y se logró postular presupuesto para la restauración del muelle Stella Maris y el pesquero El Veril, las estructuras de mayor porte e impacto en el agua.
El presupuesto fue aprobado a nivel parlamentario a comienzos de este año y la obra quedó a cargo de la Dirección Nacional de Hidrografía. En una reunión con el actual director, Carlos Colacce, los vecinos pudieron conocer los renders del proyecto.
En el muelle Stella Maris se mantendrá el tramo patrimonial asentado sobre roca, menos expuesto a los temporales, mientras que el resto contará con barandas de acero inoxidable para mayor resistencia y menor mantenimiento.
En el caso del pesquero El Veril, se reconstruirá el primer tramo -el más afectado por el mar- con una estructura más liviana y calada para reducir el impacto de los temporales, procurando conservar el aspecto original y reutilizar las partes recuperables.
La ejecución se prevé mediante la ampliación de un contrato vigente con un consorcio, lo que permitiría evitar un nuevo llamado a licitación. Si se concreta ese mecanismo, las obras podrían comenzar en mayo y finalizar hacia fin de año.
Restauración arquitectónica y apoyo departamental
En paralelo, el proyecto arquitectónico ya elaborado será ejecutado con mano de obra de la Dirección de Arquitectura del MTOP. Si bien inicialmente no había recursos para materiales, en una reunión reciente se acordó que la Intendencia de Maldonado aportará los insumos necesarios. Además, la comuna complementará con trabajos de veredas y caminería.
Vecinos destacan la importancia del acuerdo alcanzado entre el Ministerio y la Intendencia, ya que permitirá asegurar también el mantenimiento futuro del espacio.
Impacto turístico y proyección futura
Actualmente, la rambla de Punta Fría se ha consolidado como un polo gastronómico con más de 10 restaurantes y recibe numerosos visitantes, pese al deterioro de su infraestructura histórica. Se espera que la restauración impulse aún más el atractivo turístico de la zona.
En futuras etapas, los vecinos aspiran a incluir la reconstrucción de los diques de la antigua piscina de 1933. Hoy el área funciona como piscinas naturales, pero la falta de infraestructura adecuada dificulta el acceso seguro.
























































