La presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, estuvo en Maldonado y brindó detalles sobre los trabajos de recambio y actualización de la boya petrolera ubicada frente a las costas de José Ignacio, infraestructura considerada estratégica para el abastecimiento energético nacional.
Explicó que durante la madrugada del domingo culminó el anclaje inicial de la nueva boya, mientras que la estructura anterior, que estuvo operativa durante los últimos 12 años, ya fue trasladada hacia Montevideo para su acondicionamiento y futura utilización como respaldo operativo.
“Lo que se culminó fue el anclaje inicial. La boya petrolera tiene seis cadenas que la fijan al subsuelo marítimo y por el momento, quedó asegurada con dos que son suficientes para mantenerla en posición. Luego continuará el trabajo del resto del anclaje y, posteriormente, toda la conexión de ductos”, señaló.
La jerarca indicó que el próximo arribo de un buque petrolero está previsto para la primera semana de junio y destacó que los cronogramas previstos se vienen cumpliendo “en tiempo y forma” y bajo estrictas condiciones de seguridad.
Sin riesgos de abastecimiento
Mientras continúan las tareas, ANCAP aseguró que no existe riesgo de desabastecimiento de combustibles en el país. Según explicó San Román, previo al recambio de la boya se realizó un importante acopio de crudo en la terminal de José Ignacio, lo que permite mantener operativa la refinería de La Teja mientras las operaciones marítimas permanecen temporalmente en pausa.
Subrayó además la relevancia estratégica de esta infraestructura. “La boya es la única puerta de entrada de crudo al país y con eso producimos todos los combustibles en Montevideo”, afirmó.
En ese sentido, la presidenta de ANCAP recordó que no solo la refinería requiere mantenimiento constante, sino también toda la cadena logística vinculada al transporte y almacenamiento del petróleo. Incluso mencionó los episodios de fugas registrados en 2024 en algunos tramos del oleoducto.
Evalúan nuevas tecnologías y una futura modernización
San Román explicó que este tipo de estructuras debe renovarse aproximadamente cada 10 o 12 años, aunque adelantó que ANCAP ya analiza alternativas más modernas para el futuro.
“Estas boyas tienen alrededor de 50 años. Si bien reciben mantenimiento, las condiciones metoceánicas han cambiado por el cambio climático y además estamos evaluando la posibilidad de operar con otros productos o incluso realizar cargas”, expresó.
También señaló que estos estudios se vinculan con otra línea estratégica del ente: la eventual búsqueda de petróleo propio en Uruguay, lo que podría modificar las necesidades logísticas a futuro.
Controles y medidas ambientales
Consultada sobre los riesgos ambientales y la ubicación de la boya frente a una de las zonas turísticas más importantes del país, San Román aseguró que las operaciones se realizan bajo estrictos protocolos de seguridad.
Explicó que los manguerotes cuentan con doble carcasa para evitar pérdidas y que la boya posee tecnología de monitoreo permanente, incluyendo medición de olas, vientos y sistemas de detección de fugas de hidrocarburos.
Además, en cada descarga trabajan remolcadores, buzos especializados y embarcaciones de apoyo equipadas para responder ante cualquier eventual incidente ambiental.
La presidenta de ANCAP recordó además que recientemente se firmó un acuerdo con el aeropuerto naval de Laguna del Sauce para recibir apoyo ante posibles emergencias medioambientales.
“Siempre que se trabaje en forma segura no hay riesgo”, manifestó. Por último, comparó estas operaciones con las que se desarrollan frente a las costas de Río de Janeiro, donde conviven la actividad petrolera y el turismo.


































































