Hace dos meses, en una conferencia de prensa con motivo del Día Nacional del Libro, en presencia del director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Rodrigo Arim, y del ministro de Educación José Carlos Mahía, las autoridades de la Biblioteca Nacional anunciaron un ambicioso proyecto para concretar la esperada “Biblioteca del Futuro”, que tendría un costo de 20 millones de dólares.
Ese mismo día, la página web de la Presidencia de la República tituló: “Biblioteca Nacional inició plan de reformas edilicias por 20 millones de dólares”. En esa ocasión, se habló tres etapas para concretar el proyecto y el dramaturgo Gabriel Calderón “adelantó que la inversión aproximada será de 6 millones de dólares en esta primera etapa; el gasto se inscribe en un proyecto que se estima requerirá 20 millones de dólares para hacer frente a la obra edilicia y 10 millones para implementar el nuevo modelo de gestión”.
La noticia duró poco. El propio Arim, que estaba sentado en la mesa cuando se realizaron los anuncios, dijo en el programa “Aire rico” de Del Sol FM que había ninguna partida prevista por el momento para la Biblioteca.
“Lo que sabemos es que probablemente el proceso de reconfiguración de la nueva biblioteca llegue en torno a US$ 20 millones. ¿Lo vamos a iniciar este año o el que viene? No”, dijo el titula de OPP
El jerarca admitió que hubo “un error de comunicación” en la presentación del proyecto, que fue replicado en la página web de Presidencia.
Ayer, el equipo económico presentó el proyecto de Rendición de Cuentas ante el Parlamento, que incluye distintos artículos por ministerios y reasignaciones de recursos en áreas prioritarias. Por ejemplo, en el caso del Ministerio de Educación y Cultura, para el Archivo General de la Nación está prevista la creación de algunos cargos y la supresión de otros.
¿Qué pasa con la Biblioteca Nacional? El organismo figura una única vez en el proyecto, en el artículo 238 de la iniciativa, relacionado con la ley 15.913, conocida como la ley del libro. No se hace referencia a planes, funcionarios, ni inversiones vinculados a su futuro, sino a la participación de su máxima autoridad en una comisión.
En concreto se plantea sustituir el inciso 18, que dice así: “La Comisión Nacional del Libro será presidida por el Director del Instituto Nacional del Libro y estará integrada además por dos delegados del Ministerio de Educación y Cultura, un delegado del Ministerio de Economía y Finanzas, dos delegados de la Cámara Uruguaya del Libro, un delegado de la Asociación de Impresores del Uruguay, un delegado de la Cámara de Industriales Gráficos del Uruguay y un delegado de los autores, cuya elección se realizará en la forma que determine la reglamentación”.
Ahora, la Comisión estará conformada de la siguiente manera: “La Comisión Nacional del Libro será presidida por el Director General de la Dirección General de la Biblioteca Nacional y estará integrada además por dos delegados del Ministerio de Educación y Cultura, un delegado del Ministerio de Economía y Finanzas, dos delegados de la Cámara Uruguaya del Libro, un delegado de la Asociación de Impresores del Uruguay, un delegado de la Cámara de Industriales Gráficos del Uruguay y un delegado de los autores, cuya elección se realizará en la forma que determine la reglamentación».



































