Apenas horas después de que se conociera su fallecimiento, una multitud se volcó a las calles de Barrio Sur y Palermo para despedirlo. La concentración tuvo como punto principal la esquina de Isla de Flores y Minas y se transformó en una emocionante despedida popular, marcada por el candombe, los tambores y las canciones del artista.
La convocatoria surgió de manera espontánea y rápidamente se extendió entre vecinos y personas que llegaron desde distintos barrios. La consigna era clara: acercarse con tambores, parlantes y música para homenajear a Rada como él mismo había vivido durante décadas: rodeado de música y de su gente.
Con el correr de los minutos, una verdadera marea de personas desbordó las veredas y las calles de la zona. Los tambores comenzaron a sonar y se mezclaron con las canciones más reconocidas del músico, en una noche cargada de emoción, pero también de alegría.
La multitud que ocupó Isla de Flores convirtió así el dolor por la muerte del artista en una celebración de su vida y de su obra. En el barrio donde el candombe forma parte de la identidad cotidiana, Rada fue despedido con aquello que marcó buena parte de su trayectoria: tambores, música y gente en la calle.
La despedida popular se produjo horas antes del velatorio abierto al público que tendrá lugar este jueves 27 de agosto, de 14:00 a 21:00, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. El entierro será el viernes 28 en el Cementerio del Norte, con un cortejo que partirá desde Barrio Sur.
Rubén Rada murió el miércoles 26 de agosto, a los 83 años, después de permanecer internado durante varias semanas por una neumonía y sus complicaciones. Su partida generó una enorme muestra de afecto en Uruguay y volvió a poner de manifiesto la dimensión de un artista considerado fundamental para la música y la cultura nacional.











































