En ese contexto también puso el foco en el debate que se genera siempre en el deliberativo departamental y fue tajante en señalar que se terminaron los tiempos de “pechar” unos a otros. “Discrepar sí, y con respeto” pero siempre escuchando las posturas del otro dijo Osvaldo Matteu en entrevista con Portada.
Afirma que el intendente Miguel Abella marcó el camino y por eso apuntó al diálogo y el entendimiento, haciendo participar a la oposición en diferentes temas. “No hay nada mejor para el que vea la junta, que ya no se grita más ni se lleva por delante a la gente”. Admitió que vendrán tiempos acalorados de debate, pero se debe respetar la línea. El foco de su gestión estará en avanzar en todo aquello que sea mejor para el departamento y su gente. Dijo que le gustaría continuar con lo que está bien hecho y tratar de poner una impronta personal para que lo recuerden como un hombre que hizo lo mejor y pueda irse tranquilo en un año, porque el tiempo será el que finalmente lo juzgue. Prefirió no profundizar sobre las situaciones de los ex presidentes que están con casos en la órbita de la justicia y si bien tiene una posición formada, no hablará hasta que sea el Poder Judicial el que se exprese.
Con 18 años, y una pasión por el ciclismo que la mantiene hasta hoy en día, Osvaldo Matteu, nacido en Colonia Suiza, dejó su tierra para probar suerte en Maldonado. Su vínculo fue deportivo en primera instancia, participando de competencias y eventos, hasta que se quedó, como se han quedado muchos, en busca de un mejor futuro. Empezó trabajando en un almacén en la Barra y conforme pasaron los años y las manos solidarias que encontró en el camino, se abrió paso hasta tener su propio negocio y afincarse como comerciante del departamento.
Ese relacionamiento diario con la gente le permitió ver las necesidades que los vecinos tenían y pensar cómo poder ayudarlos. “Siempre me consideré una persona solidaria” dijo en diálogo con Portada.
Para él, Maldonado tiene un “tremendo problema” y es que va corriendo detrás. La evolución del departamento ha sido constante y siempre es necesario contar con más viviendas, más trabajo, más calles, iluminación, recolección de residuos, entre otros.
Recuerda aquel departamento donde se conocían todos, y donde jugaban carreras de bicicleta por calle Sarandí. Un Maldonado de no más de 60 mil personas, algo que dista de las más de 240 mil que son hoy.
Para él, la gran gestión del Partido Nacional en los últimos 10 años está a la vista. “Basta salir y ver la evolución en vivienda y fraccionamiento por ejemplo, hoy la gente puede, cosa que antes no, llegar a tener su casa propia”.
Sintió que a través de la política podía aportar y por eso se vinculó. “Ayudar desde pequeñas cosas, a cortar un árbol, arreglar una vereda, solicitar barométrica, fui incursionando en la política, siempre dentro del PN”.
Allí conoció a Enrique Antía, con quien se habían visto cuando este trabajaba en Conaprole. Se vinculó e inició la militancia a su lado, incluso en su primer gobierno (2000-2005) fue cargo de confianza.
Armó su lista 21 junto a Ana Medina y Nélson Rodríguez, luego lograron acuerdos con Unión y Cambio y pasó a trabajar junto a Rodrigo Blás, por quien tiene aprecio y respeto político. “Es una persona no solo inteligente, sino muy solidaria, y de haber ganado tenía muchas propuestas buenas para Maldonado que deberían ser consideradas”.
Entre ellas habló del reordenamiento del tránsito, algo necesario, o la guardia municipal para que caminara los barrios, conjuntamente con la policía, si veía movimientos raros avisara y eso es más seguridad, o el boleto gratis para los que trabajaron toda la vida.
No obstante, sabe que hoy su sector co-gobierna con Miguel Abella y se siente parte de esa construcción colectiva.
Ser presidente de la junta tiene un doble componente para él. “En lo personal lo tomo con mucha calma y tranquilidad porque entiendo que llegué porque hice las cosas bien. Siento el respaldo de mi familia que está al pie del cañón”.
La tarea le insume tiempo, dejar su empresa familiar para cumplir el cometido de disfrutar la tarea.
En lo político se considera hombre de equipo. “No me aislé, tengo un equipo de trabajo. Secretario Político, Guillermo Monroy, Pablo Braganca y Pablo Chalar. Eso hace más fácil la tarea, sin contar que puedo contar siempre con el respaldo de Rodrigo que ya fue presidente”.
Piensa pelear por un Maldonado que aporta mucho al país y que merece ser retribuido. “No hay que perder de vista el crecimiento que estamos teniendo”, concluyó.










































