La Operación Trazador, una investigación que se realizó en el barrio Brazo Oriental de Montevideo que terminó con la incautación de más de 250 kilos de cocaína y pasta base, vehículos, armas y dinero, terminó convirtiéndose en un problema para el Partido Nacional.
La operación terminó con la condena de Pablo Leiva por lavado de activos vinculados al narcotráfico. Su hijo, Lucio, fue indagado por el caso, pero quedó en libertad. Los Leiva eran asesores del edil blanco por Montevideo, Gonzalo Gómez, perteneciente al sector de Jorge Gandini, exsenador y actual integrante de la Administración Nacional de Puertos.
Desde China, Gómez dijo que Leiva padre había sido desvinculado de sus tareas como asesor y que su hijo continuaba en el trabajo porque había quedado en libertad.
El asunto generó cortocircuitos en la interna blanca. El senador Javier García sugirió que el edil fuese derivado a la Comisión de Ética Partidaria, pero su propuesta no prosperó.
En tanto, ayer en la tarde, Gandini realizó una conferencia de prensa desligando cualquier vínculo con los Leiva y también intentó aclarar el hecho de que Pablo Leiva concurriese a pagar cuentas al Abitab propiedad de su señora.
El dirigente negó que el local tuviese relación con el lavado de activos relacionado con Leiva y se puso a disposición de la Fiscalía para aclarar la situación.








































