El 30 de julio se produjo una llegada masiva de inmigrantes, en su mayoría marroquíes, al enclave español ubicado en el norte de África. En un inicio se habló de la llegada de 60 mil personas, de las cuales habrían vuelto a su país de origen unas 50 mil.
Pero lejos de solucionarse, los problemas continúan. Los centros de acogida no alcanzan para atender a quienes todavía permanecen en suelo español, una cifra que no se puede precisar, aunque la Cruz Roja estaría brindando alimentación a unas 4 mil personas.
Además, pobladores de Ceuta han denunciado robos y violaciones de adolescentes, lo que ha llevado a un colapso de los sistemas de respuesta. La situación se ha convertido en un problema político para el gobierno de Pedro Sánchez, porque la oposición sostiene que no ha brindado las respuestas necesarias para atender el problema.










































