La maestra, que ejerció en Maldonado y actualmente lo hacía en Treinta y Tres, era reconocida por su labor docente y fue asesinada este domingo en una estación de servicio de Treinta y Tres, a donde la mujer llegó en moto pidiendo ayuda. Minutos después, su expareja arribó armado y ambos quedaron encerrados en una habitación del local. Cuando la Policía llegó al lugar, se escucharon detonaciones.
De acuerdo con la información oficial, el hombre disparó contra la maestra y luego intentó suicidarse. Los médicos constataron el fallecimiento de la docente en el lugar, mientras que él fue trasladado en grave estado a un centro asistencial. Este lunes, finalmente, el agresor falleció debido a las heridas que él mismo se provocó.
El Ministerio del Interior informó que ambas personas eran expareja y que hasta el 1º de octubre de 2025 estuvieron bajo control de monitoreo electrónico, medida que culminó en el plazo previsto. Las autoridades señalaron que, desde entonces, no existían nuevas denuncias y que por disposición judicial se retiró el dispositivo electrónico.
Reacciones de rechazo y dolor
El crimen generó un fuerte impacto en el ámbito educativo. ADEMU Maldonado y la Federación Uruguaya de Magisterio – Trabajadores de Educación Primaria (FUM-TEP) emitieron comunicados lamentando el femicidio, expresando su solidaridad y denunciando una vez más la persistencia de la violencia basada en género.
“Nos duele la violencia que nuevamente golpea a la Escuela Pública uruguaya”, expresó FUM-TEP, mientras ADEMU definió el hecho como “otro asesinato producto de la violencia patriarcal”.
Ambas organizaciones enviaron su abrazo a los familiares, colegas y estudiantes de Barbat. La pareja tenía dos hijos: uno mayor de edad y otro menor, quienes quedaron ahora bajo el acompañamiento familiar y comunitario.
Tanto las organizaciones sindicales como la comunidad educativa insistieron en la necesidad de reforzar políticas de prevención, asistencia y protección para víctimas de violencia basada en género, ante un nuevo caso que conmueve al país y vuelve a exponer la urgencia de respuestas integrales.
El asesinato de Natalia Barbat se suma a una realidad que continúa siendo alarmante y que, según expresaron las organizaciones, “exige un compromiso firme del Estado y de toda la sociedad para que ninguna mujer más sea víctima de esta violencia”.






















































