Ese fin de semana en Punta del Este el sol no dijo presente, sin embargo sustituyendo al astro rey, su sola presencia irradiaba luz y energía. En su agitada agenda se hizo un tiempo para el diálogo y la reflexión profunda, algo que en tiempos de Pandemia resulta fundamental para entender de donde venimos y hacia donde vamos. Patricia Etchart, más conocida como la tarotista de los famosos, pasa unos días en el este uruguayo recargando las pilas y planificando su año.
Nació en Argentina y se vino a Uruguay cuando tenía 14 años. Sin embargo, la conexión que siente con ambos países la hacen definirse como una mujer del Río de la Plata.
Combina su día entre su trabajo, la inmobiliaria que lleva su nombre y con la cual, a pesar de las dificultades que vive el país debido a los efectos económicos que deja el Covid, pasa por su mejor momento; “siempre en estas situaciones de crisis trabajamos mucho”, y también entre su “complemento” como ella lo define, la videncia y el Tarot.
Su don, que se arrastra por herencia familiar, lo aplica desde los 35 años cuando una situación de salud la preparó para lo que se venía.
En entrevista con Portada habló de sus comienzos, de lo que significa la videncia en su vida y cómo aplicarla bien, tomando distancia de quienes la utilizan con otros fines, de cómo logró llegar a atender famosos de ambos lados del río, del COVID y de lo que se viene para Uruguay.

¿Cómo definirías lo que tenés? ¿Es un don? ¿Es fruto de estudiar y comprender a la gente?
Para mí es un don. Todos venimos con uno cuando llegamos al mundo, lo traemos de nacimiento. Se les despierta a unos y a otros no. Pero es algo innato o heredado. En mi caso viene de mi abuela y mi madre. Ellas tenían el don, pero no lo desarrollaron nunca.
¿Cuándo lo descubrís? ¿Recordás alguna situación puntual de tu vida que te haya mostrado lo que tenías?
Siempre tuve gente a mi alrededor que me decía que yo tenía que desarrollar mi videncia para sanar la epilepsia, enfermedad que padecía desde los 15 años. Pero en realidad relaciono todo con un tema de salud, algo que de alguna manera preparó mi cuerpo para aceptar lo que se venía. Fue hace 10 años, tenía 35. Me hice una cirugía estética y me agarré una hepatitis fuerte. A raíz de ello la medicación de la epilepsia contaminó mi organismo al no metabolizar por el hígado. Me tuvieron que internar porque no me coagulaba la sangre. Ingresé con un cuadro propenso a hacer un derrame cerebral o en el estómago. Estuve 10 días en la Asociación Española. Me dijeron que nunca habían visto a una persona recuperarse de ese tipo de enfermedad tan rápido. Cuando terminé la recuperación en mi casa hice como un click. A los pocos días una amiga, con la que yo me tiraba las cartas me recordó que este proceso que me había pasado me estaba preparando para algo. Me dio las cartas y prácticamente me obligó a que se las tirara yo a ella. Jamás lo había hecho. Le dije cinco cosas que le pasaron la semana siguiente. Se lo comentó a otra, con la que me pasó algo similar. Al poco tiempo tenía fila de gente en la puerta de mi casa para tirarse las cartas. Ahí empezó todo.

¿Por qué relacionas tu tema de salud con el comienzo del desarrollo de la videncia?
Porque me estaban preparando para empezar a ayudar, mientras tanto venía como “pagando karmas” y situaciones que se fueron sanando dejaron el camino despejado para lo que se venía. Sentí que tiré para afuera todo lo malo, me pude resetear y empezar a desarrollar este don.
El tarot o la videncia es una forma también de ganarse la vida para muchos ¿en tu caso todo gira entorno a esto o es algo complementario?
Hay de todo. Está el que ayuda y el que quiere lucrar con la gente. Esto es muy serio, es una misión en la vida y hay que respetarla como tal. Hay que manejarlo con mucho cuidado. Hay gente que viene muy vulnerable y uno siente la necesidad de ayudarla. Está el que se aprovecha de esa situación también. Yo no estudié Tarot, lo fui incorporando y la videncia desarrollando. Tengo mi trabajo, que es la inmobiliaria. El resto es complementario. Dudás si alguien te dice que vive de esto solamente.

A partir de ese momento, del que descubrís que podés ver donde otros no ven, decodificar la realidad de una manera distinta, ¿qué cambia en tu vida?
-Cambio todo. Para empezar, me quedé sola(risas). Pasé a ver todo, se me desarrolló todo. Se abrió el tercer ojo. Mi entorno cambió totalmente también. Ellos, que son los maestros ascendidos o seres de luz que me rodean, empezaron a sacar gente de mi vida que no vibraba como yo. Me fui quedando muy sola, perdí el 90 por ciento del entorno que tenía. Al mismo tiempo se fue incorporando otro tipo de gente con la que me sentí mucho más en sintonía. Y por otro lado la evolución de mi espíritu, que es algo que tenemos que hacer. Crecí económicamente porque tuve una fuente más de trabajo, esto te ayuda también.
A veces la gente tiende a pensar que si alguien es vidente o domina el Tarot todo le resulta más fácil, poco más que puede adivinar el 5 de oro. ¿Cómo convivís con esa creencia y que tanto hay de cierto en esto? Es decir, ¿lo aplicas a tu vida personal?
Claramente el 5 de oro no(risas). Para los negocios tal vez. Lo que sí te ayuda es a sacarle la ficha a una persona. Yo nunca lo apliqué en mi vida personal. No me tiro las cartas. Si estoy muy confundida recurro a alguien de mucha confianza para que me ayude. Pero todo lo manejo por intuición. Si he tenido situaciones cotidianas donde puntualmente eso aparece. Por ejemplo, me pasó una vez cuando mi pareja perdió un día un celular y se lo había comprado hacía unos días, era un último modelo, vino enojado que no lo encontraba y yo le dije, tranquilízate mañana te llama un hombre y te dice donde está. Al otro día paso exactamente eso.


¿A través de los ojos se ve el alma de la gente?
En la mirada encontrás todo, al igual que en los gestos. La mirada muestra el alma. Si no te miran a los ojos ya no te transmiten confianza. Yo veo las almas y los espíritus.
La sociedad en general, si uno pregunta, tiende a decir que no cree, ni en el Tarot, ni las cartas, o las lecturas de manos, etc. Pero todo aquel que puede va y se las tira. ¿Es miedo a decir yo creo o es parte de la hipocresía de la gente?
Hay quien dice que no se tira porque tiene miedo que le digas cosas que no quiere escuchar, pero termina yendo. Después están las religiones que te marcan mucho, como la católica donde te hablan de brujas y quemadas por la videncia en el pasado. Después tenés quien se tira con discreción. Es un tabú, como que te quieren decir que si vas es porque tenés poca inteligencia emocional, como que te dejas persuadir, la realidad es que, de 10, 10 se tiraron las cartas, aunque tengan miedo.
Sé de buena fuente que le pones pasión y corazón a todo esto. Incluso si ves que la persona no puede pagarte la ayudas igual. ¿Tiene parte todo esto de una suerte de devolver al universo lo que el universo te dio?
Yo hacía jornadas de Tarot gratis en barrios carenciados cuando empecé. Gente que necesitaba salir adelante y no tenía como pagar. Me pasaba todo un fin de semana ayudando. Siempre te van a poner en el camino situaciones en las que tenés que ayudar. Está el que viene y no puede y esa persona te va a pagar cuando se le destranquen los caminos, o va a ser lo primero que pague, y está el que se aprovecha de dar lástima, hay que saber discernir. Si viene alguien que no tiene trabajo y necesita abrir su energía, tenés que ayudarlo.

¿Cómo empezó tu vínculo con los famosos, tanto de acá como de Argentina?
Un día voy a una fiesta en Punta del Este, se me acercó una mujer y me dijo vos tenés que estar en mi fiesta gitana, porque me vio tirar las cartas. Ella iba a hacer una fiesta y quería que estuviera en la VIP, atendiendo a clientes. Yo hacía mucho Montevideo Místico y alguna cosa puntual hice de promoción, pero nada de farándula. Fuimos a una fiesta espectacular, organizada por Juan Herrera, y ahí empiezo a armar el Tarot y se empiezan a atender los primeros famosos. Atendí esa noche a Graciela Alfano, Rocío Marengo, Fernando Burlando, Barbie Franco, y todos los que estaban. Esa noche también atendí a Jimena Goldemberg que es quien maneja la prensa a muchos famosos en Argentina. Con ella me pasó que su abuela, que era fallecida, me hizo llegar un mensaje que solo ella sabía. Cuando se lo comenté me dijo “vos tenés que ir a la Argentina”. Ahí empezó todo, fui a fiestas, cumpleaños de famosos, cierre de ciclos o películas, conocí mucha gente y atendí a todos. Me consultaban muchos. Después iba cada tanto y me instalaba en un hotel y ahí atendía también. Empecé a generar amigos, más allá del Tarot, como Vicky Xipolitakis. Y en Uruguay Juan Herrera me empieza a llevar a fiestas de famosos.
Tendrás miles de anécdotas…
Sí y me las reservo obviamente. Pero una vez vino una famosa argentina, se vino a atender con el novio. Muy famosa ella. Yo les veía casamiento en las cartas y una hija. Se los dije y quedaron helados. Habían puesto fecha ese día y arreglado la exclusiva con una revista y temieron que yo dijera algo (risas).


Uno tiende a pensar que les pasan cosas superficiales a ellos, lejos de la vida de uno…
No, no. Es más, tienen karmas muy pesados. Su vida es una exposición constante y todo los afecta mucho más. Hay situaciones que no saben manejar porque les explota en los medios. Te diría que la tienen más complicada que uno. Ser famoso tiene sus complejidades también, les pasan bastante más cosas que las que la gente se imagina.
¿Y políticos?
También atiendo. De acá y de Argentina. Del otro lado del río vino a verme una vez un dirigente que yo le vía competencia a nivel presidencial. Se lo dije y me quedó mirando. A los meses veo que competía en las PASO (elecciones internas). Atendí acá gente vinculada al partido de gobierno a la que les dije que ganaba Lacalle Pou por un pelo.
Sos una mujer de mucho contacto, por tu profesión, pero siempre estás uniendo gente que le ves cosas en común para que salgan adelante, ya sea laboral o afectivamente.
Podes errarle, pero en general vinculo gente sí. Me pasa de tirarle las cartas a la persona y ver en sus cartas otra que de pronto conozco, y ahí le acorto el plazo digamos. Porque cuando yo veo me baja la descripción y quien es la persona. Siempre busco que esas almas se encuentren y si me viene la información es por algo para que el vínculo se concrete y no pague tanto karma.






¿Sabías antes de la pandemia que algo así nos podía pasar?
Te mentiría si dijera predicción. Pero lo puntual que vi, cuando estaba con un conductor de televisión que me entrevistaba fue que se venía un cambio de gobierno y una situación compleja en materia laboral, pero no como consecuencia directa de ello, sino como contexto más mundial. Una situación de miseria.
¿Las consultas aumentaron durante la pandemia?
Aumentaron sí. Mucha gente que se atiende sin poder pagar la consulta porque está trancada. No es que exploté de trabajo, pero sí hay más gente que viene. En lo personal veo un despertar de la conciencia de la gente, con una visión más espiritual.
¿Cómo ves 2021?
Lo veo como un año de mucho movimiento y cambio. Un año de otras pestes que van a seguir moviendo energía. Para mí a mitad de este año Uruguay va a estar vacunado todo y el Covid va a retroceder de diciembre en adelante. Hacia 2022 veo recién una luz de esperanza, aunque en el mundo van a quedar economías por el piso. Un año y medio más va a haber de revolución.


¿A nivel personal?
A nivel empresarial seguir creciendo. Mi inmobiliaria va de la mano con las oportunidades de la crisis. Trabajamos cuando hay crisis. A nivel espiritual estoy en un proyecto de una terapia alternativa nueva en la que junto lo que estudié, lo innato y trabajar la videncia ayudando a la gente a través de la apertura de su alma. Trabaja el futurismo a través del Tarot, la biodecodificación, para sanar el árbol y la apertura de registros, que es la apertura del alma y la conexión a través del Akasha con los seres de luz y los que ya no están. Es trabajar pensando en porqué viniste y porqué haces cosas de otras vidas. Aplicar los protocolos de la biodecodificación y que no vengan tanto a saber qué va a pasar sino porqué está pasando y que cambiar o sanar para que su alma se libere.
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