Cuando aún resta disputarse el Mundial de 2026 con su nuevo formato de 48 equipos, la FIFA ya comenzó a evaluar una nueva transformación que podría convertir a la Copa del Mundo de 2030 en la más grande de todos los tiempos. El presidente del organismo, Gianni Infantino, confirmó que la posibilidad de ampliar el torneo a 64 selecciones nacionales será analizada oficialmente una vez finalice la próxima cita mundialista.
La propuesta implicaría un nuevo crecimiento de la competencia y permitiría que un número sin precedentes de países participe en la edición que celebrará los cien años del primer Mundial, organizado principalmente por España, Portugal y Marruecos, con los encuentros inaugurales previstos en Uruguay, Argentina y Paraguay.
Infantino sostuvo que la expansión responde al crecimiento que ha experimentado el fútbol en todos los continentes y defendió la necesidad de brindar mayores oportunidades a federaciones que históricamente han tenido pocas posibilidades de acceder a la fase final del torneo.
El dirigente remarcó que el nivel competitivo observado en los últimos campeonatos demuestra que selecciones consideradas menores han reducido la distancia con las potencias tradicionales, por lo que entiende que ampliar los cupos contribuiría al desarrollo global del deporte y ofrecería nuevos incentivos para las federaciones emergentes.
De concretarse la iniciativa, el Mundial 2030 pasaría a disputarse con 64 equipos y un total de 128 partidos, cifras nunca antes registradas en la historia de la Copa del Mundo.
La idea surgió meses atrás desde Sudamérica. El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, presentó la propuesta ante la FIFA y posteriormente recibió el respaldo del presidente de la CONMEBOL, Alejandro Domínguez, quien considera que una edición tan simbólica debería permitir la participación del mayor número posible de países.
Sin embargo, el proyecto también despertó importantes cuestionamientos. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, manifestó públicamente su rechazo al entender que una nueva ampliación podría afectar el prestigio deportivo del torneo y restar valor a las eliminatorias. Una posición similar expresó el presidente de la CONCACAF, Víctor Montagliani, quien también se mostró contrario a incrementar nuevamente la cantidad de participantes.
Por el momento no existe una resolución definitiva. La FIFA debatirá la propuesta en sus órganos de gobierno una vez concluido el Mundial de 2026, donde se analizarán los aspectos deportivos, logísticos y económicos antes de adoptar una decisión sobre lo que podría convertirse en la mayor reforma en la historia de la Copa del Mundo.












































