La vicepresidenta se tomó una hora y media para responder a los fiscales que pidieron para ella 12 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Cristina Fernández de Kirchner, afirmó hoy que «nada, absolutamente nada de lo que dijeron (los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola al pedir 12 años de cárcel en la causa obra pública) fue probado» y desafió al tribunal que la juzga: «me van a estigmatizar y por eso me van a condenar».
En una exposición que transmitió en vivo por la red social Youtube, reiteró que en el juicio por la obra pública de la provincia de Santa Cruz entre 2003 y 2015 «la sentencia ya está escrita» e incluso señaló que los fiscales protegen al poder aun cuando para ello debieran eludir una investigación que apuntara a su propio difunto marido, Néstor Kirchner.

La vicepresidenta recordó que líder del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, concurría a la Quinta Presidencial de Olivos a entrevistarse con Néstor Kirchner y que fue él quien antes de dejar el gobierno le firmó la fusión con Cablevisión. «No sé si algún fiscal tomará nota para investigar si hubo algún acuerdo entre Kirchner y Magnetto», desafió.
A lo largo de una hora y media de exposición, Cristina Kirchner volvió sobre la teoría del Lawfare, vinculó al presidente del tribunal oral Rodrigo Giménez Uriburu con la última dictadura, apuntó a Mauricio Macri como responsable de la situación que atraviesa judicialmente y aseveró que los empresarios cercanos al expresidente eran «los dueños de los nueve millones de dólares que José López revoleó en un convento».
Sobre lo que le imputaron los fiscales, aseguró que «no sólo no fue probado sino que además se comprobó que era exactamente al revés de lo que decían», reiteró, al refutar uno de los principales elementos de cargo que exhibieron los fiscales para sostener que ella es la jefa de una asociación ilícita instalada en el gobierno: la información extraída del teléfono del ex secretario de Obra Públicas José Francisco López.
Del teléfono de López, los fiscales extrajeron comunicaciones con el empresario Lázaro Báez o su entorno, pero según exhibió Cristina Fernández sólo hubo seis contactos con el titular de Austral Construcciones y múltiples con otros empresarios, entre ellos Nicolás «Niki» Caputo, a quien calificó como el «hermano de la vida» del ex presidente Mauricio Macri.
“Tengo la condena escrita, con todo el sistema judicial… Deben estar poniéndose la servilleta, con el cuchillo y el tenedor”, disparó al considerar que existe por parte del tribunal que la juzga una animosidad rayana en el odio en su contra. En ese contexto, señaló que el padre del juez Rodrigo Giménez Uriburu fue “oficial de la Marina, postea contra mí en el mismo espacio de Liverpool (el equipo de fútbol que compite en las canchas de la quinta privada del ex presidente Mauricio Macri) y fue edecán de (Leopoldo) Galtieri y (Reynaldo) Bignone.
























































