La imagen volvió a golpear al fútbol argentino. Lionel Messi, con lágrimas en los ojos y una profunda tristeza reflejada en el rostro, abandonó el campo después de que la selección albiceleste perdiera la final del Mundial 2026 frente a España. La escena evocó inevitablemente otro momento doloroso: el llanto de Diego Armando Maradona tras caer ante Alemania Federal en Italia 1990.
Treinta y seis años separan dos finales y dos generaciones, pero el desenlace resultó prácticamente idéntico. Argentina llegó a ambos encuentros como defensora del título mundial y terminó observando cómo su rival levantaba la copa después de imponerse por 1-0.
El 8 de julio de 1990, en el Estadio Olímpico de Roma, el conjunto dirigido por Carlos Salvador Bilardo perdió frente a Alemania Federal mediante un penal convertido por Andreas Brehme en los minutos finales. Maradona, capitán y principal referente de aquella selección, recibió la medalla de subcampeón sin poder contener el llanto.
La derrota tuvo un significado especial para el número 10 argentino. Cuatro años antes había sido la gran figura de la consagración en México 1986, precisamente ante el seleccionado alemán. En Italia, condicionado físicamente y acompañado por un equipo afectado por lesiones y suspensiones, quedó a un paso de repetir la hazaña.
La historia volvió a presentar una escena similar este domingo 19 de julio de 2026. Argentina, campeona en Catar 2022, buscaba defender la corona, pero perdió ante España en una final disputada en el estadio de Nueva York–Nueva Jersey. El encuentro se resolvió durante la prórroga con un gol de Ferran Torres, que estableció el 1-0 definitivo.
Al finalizar el partido, Messi quedó visiblemente afectado. A sus 39 años y luego de disputar su sexto Mundial, el capitán argentino comprendió que posiblemente acababa de jugar su último encuentro en la máxima competencia internacional. Las lágrimas acompañaron una despedida marcada por la frustración, pero también por el reconocimiento del público hacia una trayectoria histórica.
Maradona había llorado porque no pudo conseguir su segundo Mundial consecutivo. Messi lo hizo después de quedar a un paso de cerrar su ciclo con otra consagración. Ambos habían llevado previamente a Argentina hasta la cima y los dos experimentaron, con la cinta de capitán, el dolor de perder una final por la mínima diferencia.
Las imágenes establecieron una conexión inevitable entre los dos mayores símbolos del fútbol argentino. En 1990 fue Maradona quien recibió desconsolado la medalla de plata. En 2026, Messi ocupó ese mismo lugar y protagonizó una escena que rápidamente se incorporó a la memoria colectiva.
Argentina volvió a terminar como subcampeona del mundo, pero el llanto de sus capitanes representó mucho más que una derrota deportiva. Fue la expresión de dos futbolistas extraordinarios que cargaron con las expectativas de un país y que, aun después de haber alcanzado la gloria, demostraron cuánto puede doler quedar a un solo paso de volver a conquistarla.








































