Hace unas semanas Luna había cumplido 13 años y fue ultimada a tiros por su padre, el coronel retirado del Ejército José María Echegoyen, quien luego se quitó la vida dentro de una clínica ubicada en el centro de Maldonado.
El hecho ocurrió pasado el mediodía del martes 19 de agosto, momento en el que la menor asistía a una consulta de fonoaudiología. Su padre irrumpió en el centro multidisciplinario armado y abrió fuego contra ella, para posteriormente dispararse en la cabeza. Luna había llegado al lugar acompañada por Janeth, la esposa de Echegoyen, a quien consideraba su “madre del corazón”.
Según detalló la presidenta del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), Claudia Romero, la institución había intervenido en reiteradas ocasiones en la vida de la adolescente debido a episodios de violencia en su hogar.
Luna había ingresado por primera vez a un hogar del INAU en noviembre de 2022, cuando la familia residía en Salto, tras un episodio en el que pidió auxilio en plena vía pública. Posteriormente volvió a ingresar a la institución en dos oportunidades más, tras denunciar agresiones de su padre.
En marzo de este año se encontraba en Maldonado bajo cuidados de su tía y de Janeth, hasta que se habilitó un proceso de revinculación con Echegoyen. Si bien se había establecido que la menor nunca debía quedar a solas con él, los equipos técnicos advirtieron que esa condición no se estaba cumpliendo. De hecho, este mismo martes en la mañana -horas antes del crimen- se había elevado un informe alertando sobre el incumplimiento de las medidas.
Romero señaló que “con el relato se reconstruye que había una historia de violencia sostenida y un desprecio y distancia con Luna bastante importante”.
Luna nació en 2012 en Uganda, mientras Echegoyen cumplía una misión de paz con el Ejército uruguayo. Fruto de una relación con una mujer local, la niña fue reconocida en 2015 tras una prueba de ADN solicitada por Naciones Unidas. Ese mismo año, con autorización de su madre biológica, viajó a Uruguay, donde se integró al hogar del militar junto a Janeth y la hija menor de la pareja.
Aunque en un inicio logró una relación cercana con su madrastra, a quien llamaba “mamá del corazón”, con el tiempo comenzaron los episodios de maltrato y violencia. Según relató Romero, Echegoyen se presentó en la clínica con la intención de llevarse a su hija, pero la menor pidió esperar a Janeth. El hombre se retiró, y al regresar lo hizo armado. Minutos después, disparó contra la adolescente y luego contra sí mismo.
“La situación de violencia no era nueva, incluso más allá de Luna. También afectaba a Janeth”, subrayó la presidenta del INAU, quien confirmó que en el último informe se solicitaba una pericia psiquiátrica para el militar retirado.
Romero concluyó su comparecencia afirmando que el asesinato de Luna “nos interpela a todos como sociedad” y remarcó la necesidad de reforzar los mecanismos de protección a niños, niñas y adolescentes expuestos a situaciones de violencia intrafamiliar.






















































