El Vaticano ratificó la prohibición a los católicos de adherir a la masonería, en un documento del Dicasterio (ministerio de la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia) para la Doctrina de la Fe firmado por su titular, el cardenal argentino Víctor Fernández, que el Papa aprobó el lunes y se difundió este miércoles. El dicasterio respondió así a un pedido de monseñor Julio Cortés, obispo de Dumanguete, en Filipinas.
El obispo pidió sugerencias a la Santa Sede para afrontar esa realidad desde el punto de vista pastoral, “teniendo en cuenta también las implicaciones doctrinales”. El documento de la Doctrina de la Fe señala en primer lugar el plano doctrinal. El Dicasterio ratifica que “la inscripción activa a la masonería por parte de un fiel está prohibida, a causa de la incompatibilidad entre la doctrina católica en la masonería”. Al respecto, cita la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1983 y también las líneas guía publicadas por la Conferencia episcopal en 2003.
La nota aclara que “aquellos que formalmente y con conciencia se han inscripto a logias masónicas y han abrazado los principios masónicos, recaen bajo las disposiciones en la citada Declaración. Estas medidas se aplican también a los eventuales eclesiásticos inscriptos a la masonería”. La Declaración de noviembre de 1983 fue publicada cuando entró en vigor el nuevo Código de Derecho canónico.






















































