La decisión de la Junta Departamental de Colonia de derogar la ordenanza vigente desde mayo de 2004 que regulaba la actividad de los cuidacoches en ese departamento generó polémica y diversas repercusiones ya que en los hechos implica una prohibición para desarrollar la tarea.
El proyecto fue aprobado únicamente con los votos del Partido Nacional. El Frente Amplio se manifestó en contra y el único edil del Partido Colorado no se encontraba en sala al momento de la votación. La medida provocó malestar entre quienes ejercen la actividad y abrió el debate en otros departamentos.
En Maldonado, el director general del Departamento de Movilidad de la Intendencia, Juan Pígola, marcó diferencias con la realidad local y defendió el sistema vigente.
“Las realidades son diferentes y cómo se ha llevado adelante por parte de los legislativos, sobre todo en la generación de marcos normativos para actuar. Maldonado tiene un marco normativo que es del período pasado, o sea que es bastante reciente”, expresó.
Pígola señaló que en el departamento hay casi 600 cuidacoches registrados en el sistema y que cada uno debe presentar anualmente certificado de buena conducta y carné de salud. “Los tenemos georreferenciados, tenemos el teléfono de cada uno, el lugar donde viven”, detalló.
Asimismo, reconoció que existen dificultades con personas no registradas. “Sí tenemos problemas -como todos los lugares- con aquellos que no están registrados y que generan lo que denominamos mendicidad abusiva que pertenece al orden público. Eso lo trabajamos conjuntamente con la Jefatura de Policía de Maldonado para tratar de controlar y hacemos operativas”, indicó.
No obstante, remarcó que quienes están debidamente inscriptos en la Administración “cumplen prácticamente casi en un 100% con el marco normativo”. Y agregó: “Sin lugar a dudas, siempre hay en un núcleo humano importante algunas actitudes que no son las que nosotros pretendemos”.
Finalmente, el jerarca puso el foco en el aspecto social de la actividad. “Mucha de esa gente utiliza la propina o la tolerancia que podemos tener cada uno de nosotros en la vía pública para subsistir. Eso que se llevan todos los días para la casa es también una forma de trabajar, de brindar lo que se puede con lo que se tiene para su propia subsistencia y también tenemos que respetarlo”, concluyó.










































