El colectivo denominado “EstudiantAs Feministas de Maldonado” difundió un comunicado en el que denuncia múltiples situaciones de violencia machista, sexual y de género en centros educativos del departamento. Reclama respuestas urgentes de las autoridades y advierte que los estudiantes tienen miedo de ir a estudiar.
“Por liceos y centros de formación docente libres de agresores sexuales” y “No queremos tener miedo de ir a estudiar” son algunas de las consignas con las que el Colectivo de EstudiantAs Feministas de Maldonado hizo público su reclamo ante las situaciones de violencia machista, sexual y de género que se han registrado en instituciones educativas de nivel secundario y terciario del departamento.
En un comunicado, el colectivo expresó su “profundo enojo” y cuestionó la respuesta de las instituciones y las autoridades competentes frente a las denuncias. Sostiene que es fundamental que se adopten medidas concretas, que se escuche a las estudiantes y que no se encubra a personas denunciadas por violación, acoso o agresiones sexuales.
“Nos resulta inadmisible que las personas que deben cuidarnos agachen la cabeza cuando nuestras compañeras son agredidas a un salón de distancia”, expresa la publicación.
El colectivo afirma que en Maldonado se han presentado múltiples denuncias contra docentes de liceos y estudiantes de formación docente y cuestiona la falta de respuestas que, a su entender, han recibido quienes atraviesan estas situaciones.
“Las estudiantes y las docentes no estamos siendo escuchadas”, sostiene el comunicado, en el que también reclaman espacios seguros y garantías para poder estudiar, formarse y trabajar sin temor.
“¿Qué más tiene que pasar?”
Las estudiantes advierten que la violencia no puede ser ignorada ni minimizada dentro de los centros educativos y plantean una serie de interrogantes dirigidos a las autoridades: “¿Qué más tiene que pasar para que se tomen medidas reales?” y “¿Cuántas gurisas más tienen que ser violadas y acosadas para que las autoridades reaccionen?”.
El documento también cuestiona la persistencia de estas situaciones en un departamento donde, según señalan, muchas personas se conocen y los antecedentes no serían desconocidos para el entorno.
“Sabemos lo que sucede, y también sabemos que no es la primera vez que pasa”, manifiestan.
“Reclamamos de forma urgente que se tomen las medidas competentes: que la persona que se siente frente al escritorio no sea un agresor sexual”, expresa el texto. El comunicado concluye con una consigna que resume el reclamo: “Porque el silencio de la institución, la vuelve cómplice”.









































