El presidente de la Corporación Gastronómica de Punta del Este, Sebastián Raña, realizó una evaluación de la temporada estival y señaló que, pese a los augurios iniciales, los resultados fueron similares a los del año pasado. “No significa que haya sido una mala temporada, fue una temporada normal, pero no fue la temporada que al principio se dijo que iba a suceder”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que las expectativas generadas antes del inicio de la temporada terminaron siendo contraproducentes. Según explicó, los anuncios excesivamente optimistas crearon una “falsa expectativa” que impactó tanto en empresarios como en trabajadores del sector. “Se pone nervioso el recurso humano, se pone nervioso el propio empresario y a veces se toman decisiones basadas en declaraciones que no tienen fundamento y que terminan siendo erróneas”, indicó.
En ese sentido, mencionó que algunas inversiones y decisiones de contratación se realizaron sobre la base de proyecciones que finalmente no se concretaron. Si bien destacó que hubo trabajo durante el verano, remarcó que no se alcanzaron los niveles que se habían anticipado. “En temporada siempre hay trabajo en Punta del Este, pero no en los niveles de lo que se auguraba y eso no es sano ni recomendable”, subrayó.
Consultado sobre posibles reclamos por los precios, Raña aseguró que no se registraron quejas significativas. “Cada establecimiento tiene su carta con los precios visibles antes de ingresar, lo que es obligatorio, por lo tanto el público sabe a qué establecimiento entra y qué va a pagar”, explicó.
Además, valoró positivamente el impacto de la devolución del 9% del IVA y las promociones bancarias, que ayudaron a amortiguar los costos para los consumidores. No obstante, reconoció que el sector gastronómico se vio afectado por algunos costos elevados en relación a un dólar que se mantuvo bajo durante la temporada.
Finalmente, reiteró que desde el sector siempre se insiste en la necesidad de ser cautos con los anuncios previos a cada temporada, ya que “hablar antes de que las temporadas sucedan no es bueno” y puede generar distorsiones en todo el entorno económico y laboral del destino.
























































