El presidente Yamandú Orsi recibió este jueves 13 de agosto en Torre Ejecutiva a representantes del Congreso de Intendentes para analizar las proyecciones sobre el fenómeno de El Niño y presentar el plan de contingencia que prepara el Gobierno ante sus posibles impactos.
Participaron los intendentes de Canelones, Francisco Legnani; Salto, Carlos Albisu; Rivera, Richard Sander; y la secretaria general de la Intendencia de Durazno, Ana Laura Gadea. Orsi estuvo acompañado por el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el director del Sistema Nacional de Emergencias, Leandro Palomeque.
Tras el encuentro, el mandatario informó que comienza una nueva etapa de coordinación con los 19 departamentos, a través de los coordinadores departamentales de emergencia. “La mejor respuesta es la que se prepara a tiempo”, señaló Orsi, quien destacó el trabajo conjunto entre el Gobierno nacional y las intendencias.
Durante la reunión se analizaron proyecciones que anticipan un escenario de lluvias especialmente intensas entre octubre y diciembre. Legnani señaló que las estimaciones manejadas alcanzan los 500 milímetros mensuales, frente a un promedio anual de aproximadamente 1.200 milímetros en Uruguay.
También recordó que la posibilidad de que se concrete este escenario supera el 80% y que, en una situación de fuerte afectación, podrían registrarse hasta 25.000 personas desplazadas y unas 5.000 evacuadas.
Estas previsiones ya habían sido presentadas por Alejandro Sánchez durante el Consejo de Ministros realizado el martes 11. En esa instancia, el Gobierno anunció además que gestionó créditos por 750 millones de dólares con organismos internacionales para reforzar la capacidad de respuesta frente a eventuales emergencias derivadas de El Niño.
Entre las medidas previstas se encuentra la instalación de un centro de acopio en Durazno, desde donde se distribuirán materiales del Sinae hacia distintos puntos del país, especialmente hacia la zona norte.

Legnani planteó además que las intendencias deberán anticiparse con la limpieza de cañadas, arroyos y cursos de agua, además de preparar centros de evacuación y revisar los mecanismos de respuesta junto al Sistema Nacional de Emergencias.
El intendente de Rivera, Richard Sander, destacó la coordinación interinstitucional y recordó que el norte del país ya atravesó episodios importantes de inundaciones en diciembre de 2015 y entre marzo y abril de 2024. Advirtió que el escurrimiento de grandes volúmenes de agua puede afectar cursos, ríos y poblaciones ubicadas en zonas próximas.
Sander indicó que la información recibida será trasladada a los Centros Coordinadores de Emergencias Departamentales y a la población. También reclamó colaboración ciudadana, especialmente evitando arrojar residuos o desechos de gran porte en cañadas y arroyos, y respetando los horarios de recolección.
Por su parte, el intendente de Salto, Carlos Albisu, señaló que la planificación deberá contemplar dos posibles efectos. Por un lado, las lluvias intensas podrían dejar localidades aisladas y, por otro, Salto, Paysandú y Río Negro podrían enfrentar un impacto adicional por eventuales crecidas del río Uruguay.
Albisu destacó el trabajo que el Sinae viene realizando desde el año anterior y consideró fundamental mantener una coordinación permanente entre el Gobierno nacional y las intendencias para anticipar los distintos escenarios.
Ana Laura Gadea, secretaria general de la Intendencia de Durazno, advirtió que una emergencia de estas características afecta a toda la sociedad y no únicamente a las personas evacuadas. Recordó que los centros utilizados como refugios suelen ser gimnasios, clubes deportivos y establecimientos educativos, cuyas actividades deben suspenderse durante el período de atención a las familias desplazadas.
Gadea sostuvo que es necesario dimensionar el alcance que podría tener El Niño y trabajar anticipadamente. Agregó que la información será presentada también ante el Congreso de Intendentes para ampliar la coordinación a todo el territorio nacional.
Como parte del plan, los gobiernos departamentales impulsarán campañas de información y prevención sobre inundaciones, con recomendaciones dirigidas a la población para reducir riesgos y facilitar la actuación de los organismos de emergencia.
La estrategia apunta a fortalecer la respuesta antes de la llegada del período de mayores precipitaciones, mediante recursos financieros, centros de acopio, limpieza preventiva, preparación de refugios, coordinación institucional y participación ciudadana.










































