Una masa de aire frío afecta a Uruguay y al sur de Brasil, mientras que la Patagonia argentina registra temperaturas más de 10 °C por encima de los promedios históricos para esta época del año.
El frío en Uruguay en pleno octubre contrasta con las temperaturas inusualmente altas que se registran en el extremo sur de Argentina y Chile. El observatorio meteorológico brasileño Metsul advirtió sobre este fenómeno y señaló que responde a una configuración atmosférica que provoca condiciones térmicas opuestas en distintas regiones de Sudamérica.
Según la explicación de Metsul, el comportamiento está asociado a la presencia simultánea de masas de aire frío y cálido, cuyo desplazamiento está condicionado por grandes ondas en la circulación atmosférica.
En Uruguay y el sur de Brasil predomina la influencia del aire frío, que avanzó hacia el sur brasileño y luego se desplazó hacia el océano Atlántico. Este movimiento, acompañado por un centro de alta presión, favorece la circulación de vientos que mantienen temperaturas inferiores a las habituales para octubre.
En cambio, otra parte de la circulación atmosférica permite que el aire cálido avance por el oeste de Sudamérica hacia latitudes más australes, alcanzando zonas de la Patagonia argentina y el sur de Chile.
Temperaturas opuestas en el continente
El contraste se refleja en los registros de distintas localidades. En Buenos Aires, la temperatura máxima fue de apenas 13,4 °C, frente a un promedio mensual de 22,6 °C.
Mientras tanto, en la Patagonia se registraron valores muy superiores a los habituales para octubre, como los 25,6 °C en Santa Cruz y los 24,2 °C en San Julián.
¿Cómo se explica este fenómeno?
Metsul señala que el origen está en las llamadas ondas largas de la atmósfera, que pueden transportar masas de aire de diferentes características a lo largo de miles de kilómetros.
Cuando estas ondas presentan una gran amplitud, favorecen que el aire frío avance sobre determinadas regiones mientras el aire cálido alcanza otras zonas alejadas de su lugar de origen. Esto genera contrastes térmicos pronunciados, como el que actualmente afecta a Sudamérica.










































