La quinta edición de “Pensar Global” presentó tres modelos de empresas cuyos productos y servicios lograron trascender las fronteras del país. Portada dialogó con los responsables de cada una de ellas para conocer cómo surgieron y cuál ha sido su evolución.
Uno de los emprendimientos seleccionados fue Vitanna, un producto elaborado a partir de semillas y cáscaras de uva Tannat, elementos que son subproductos del proceso de producción del vino.
Diego Dubarry, uno de sus creadores, explicó que el orujo es deshidratado mediante un procedimiento especial y posteriormente molido dos veces hasta alcanzar una granulometría fina y de fácil asimilación.
El producto contiene polifenoles y flavonoides y, según Dubarry, posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que favorecen el funcionamiento celular.
“Aporta beneficios en temas cardiovasculares, contribuyendo a regular el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial. Además, mejora el estado general de salud, generando más vitalidad en todo el organismo”, señaló. Agregó que permite obtener componentes presentes en el vino tinto sin incorporar alcohol.
En relación con el consumo, indicó que para prevención o mantenimiento de un buen estado general se aconsejan 10 gramos diarios, equivalentes a dos cucharaditas de té. Para situaciones específicas como diabetes, colesterol o triglicéridos elevados, y tomando como referencia un estudio científico de la Clínica de Santiago de la Universidad Católica de Chile, mencionó una dosis de 20 gramos, unas cuatro cucharaditas.
Vitanna puede incorporarse a jugos, licuados, sopas, ensaladas, aceite de oliva o miel. Dubarry sostuvo que la forma de consumo no modifica sus propiedades y que el aspecto fundamental es mantener la constancia.
Por su parte, Andreína Machado recordó cómo surgió la idea. Los fundadores conocieron tiempo atrás a una mujer japonesa de más de 80 años que aparentaba alrededor de 50 y que, según relató, llevaba dos décadas consumiendo “harina de vino”, aunque no conseguía el producto en Uruguay ni Argentina.
A partir de esa experiencia comenzaron a investigar las características del orujo de uva y particularmente de la variedad Tannat.
Los primeros pasos del emprendimiento recibieron apoyo de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), a través de sus programas para proyectos innovadores.
Actualmente, Vitanna se comercializa en más de 800 puntos de venta de Uruguay y logró expandirse a mercados internacionales, llegando incluso a Hong Kong. Desde la empresa atribuyen su crecimiento a los resultados percibidos por los consumidores y al boca a boca generado a partir de sus experiencias.












































