«Cinco personas murieron en el Centro Islámico de San Diego, entre ellas dos presuntos atacantes y tres adultos», informó a la prensa el jefe de Policía de San Diego.
Dos atacantes armados abrieron fuego en la mezquita más grande del condado, antes de quitarse la vida. Las autoridades federales y la policía local investigan el ataque bajo la hipótesis de un crimen de odio por motivaciones raciales.
El ataque comenzó minutos antes del mediodía de este lunes 18 de mayo, cuando dos jóvenes fuertemente armados ingresaron al predio del complejo, que alberga no solo la mezquita principal sino también un centro educativo, y abrieron fuego contra las personas que se encontraban en el exterior del edificio.
En conferencia de prensa, el Jefe de la Policía de San Diego, Scott Wahl, detalló que los efectivos arribaron al lugar apenas cuatro minutos después de recibir las primeras llamadas de alarma al 911.
Allí constataron el fallecimiento de tres adultos en las inmediaciones del centro: un guardia de seguridad privado y dos miembros del personal administrativo de la escuela islámica.
Las autoridades destacaron la acción del guardia, cuya rápida respuesta ayudó a contener el avance de los atacantes hacia el interior de las aulas, donde decenas de niños asistían a clase.
La policía localizó posteriormente a los sospechosos: dos jóvenes de 17 y 19 años, sin vida, en el interior de un vehículo estacionado en las cercanías del lugar del atentado. Habrían muerto «por heridas de bala auto infligidas”, según las primeras investigaciones del FBI.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó de «terrible» el tiroteo.
Este ataque no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de creciente hostilidad hacia el islamismo, denunciado de forma sistemática por diversas organizaciones civiles.
El Consejo de Relaciones Americano-Islámicas emitió un comunicado expresando su profundo pesar y advirtiendo que este tiroteo coincide con un periodo de niveles históricos en las denuncias por discriminación y agresiones directas contra instituciones musulmanas en suelo estadounidense.
“Nadie debería temer por su seguridad al asistir a oraciones o estudiar en una escuela primaria”, señala el mensaje.
La tragedia de San Diego recuerda inevitablemente otros ataques contra centros de culto, motivados por el radicalismo extremista:
Christchurch, Nueva Zelanda (2019): Un supremacista blanco transmitió en vivo el asesinato de 51 personas en dos mezquitas locales.
Dos años antes, un tiroteo masivo en el Centro Cultural Islámico de Quebec, Canadá, provocó la muerte de seis personas e hirió a decenas de fieles durante las oraciones vespertinas.
Mientras que el propio Centro Islámico de San Diego ya había sido blanco de intentos de atentado y llamadas de amenaza.









































