El popular juguete antiestrés —que también se comercializa en Uruguay— quedó en el centro de la polémica luego de que fuera retirado del mercado primero en Reino Unido y, posteriormente, en Argentina por representar un grave riesgo químico para la salud.
Se trata del Squeezy Dumpling, un juguete de la categoría conocida como “squishy”, muy popular entre niños y adolescentes, que puede encontrarse a la venta en distintas jugueterías y plataformas de comercio electrónico uruguayas.
La medida adoptada en Argentina en las últimas horas se produjo tras una denuncia presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) ante la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. Los análisis realizados determinaron que uno de los modelos contenía 20 mg/kg de benceno, cuando el límite permitido es de 5 mg/kg, es decir, cuatro veces más de lo autorizado por la normativa.
El benceno es una sustancia clasificada como cancerígena y puede ingresar al organismo por inhalación, contacto con la piel o ingestión. Por ese motivo, las autoridades argentinas calificaron el caso como un “grave riesgo químico”, especialmente por tratarse de un producto destinado al público infantil.
Además del exceso de benceno, se detectaron otras irregularidades en el producto, como la ausencia del marcado de conformidad, la falta de identificación del importador y la inexistencia de advertencias de seguridad en español, requisitos obligatorios para su comercialización en Argentina.
El caso no es aislado. Semanas atrás, el mismo juguete había sido retirado del mercado en Reino Unido luego de que organismos de control detectaran el mismo problema vinculado a la presencia de benceno en niveles superiores a los permitidos.
¿Qué ocurre en Uruguay?
Consultadas por El Observador, fuentes del Ministerio de Salud Pública (MSP) señalaron que en Uruguay los juguetes deben cumplir con el Reglamento Técnico del Mercosur sobre seguridad de juguetes.
Además, explicaron que la importación y comercialización de estos productos requieren una evaluación de conformidad, con participación del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y de organismos certificadores, como el LATU.
Las autoridades remarcaron que esta alerta no significa que todos los juguetes de este tipo comercializados en Uruguay presenten niveles peligrosos de benceno. La contaminación detectada corresponde a un modelo y lote específico, por lo que cada producto debe ser evaluado de forma individual.
De todas formas, la advertencia internacional pone el foco sobre un artículo que también está disponible en el mercado uruguayo y refuerza la importancia de adquirir juguetes que cuenten con la certificación correspondiente y cumplan con las normas de seguridad vigentes.









































