Giuliano Rocha Sánchez, condenado a cinco años y tres meses de prisión por delitos vinculados al narcotráfico y lavado de activos, permanece prófugo luego de no regresar a la cárcel de Las Rosas tras una salida autorizada para concurrir al dentista.
La fuga ocurrió el pasado 3 de setiembre y fue divulgada por el comunicador Ignacio Álvarez en el programa “Todo se sabe”, emitido a través de su canal de streaming.
Según la información difundida, Rocha Sánchez, señalado como integrante y presunto líder de un clan delictivo con base en el barrio montevideano de La Teja, obtuvo autorización judicial para abandonar temporalmente la Unidad n.º 13 de Maldonado, con el objetivo de asistir a una consulta odontológica.
Como medida de control, se habría dispuesto que utilizara una tobillera electrónica. Sin embargo, de acuerdo con lo informado en el programa, el condenado habría salido del establecimiento penitenciario sin custodia policial y el traslado hasta el centro asistencial habría sido realizado por un familiar.
Tras concurrir al dentista, Rocha Sánchez no regresó a la cárcel de Las Rosas. Además, siempre según la información divulgada por Álvarez, logró desprenderse de la tobillera electrónica y desde entonces permanece en paradero desconocido.
El hombre había sido detenido a fines de 2025 en el marco de la Operación Babel, una investigación relacionada con actividades de narcotráfico que tiene a más de 10 personas judicializadas. Posteriormente, la Justicia lo condenó a cinco años y tres meses de prisión por asociación para delinquir, organización de actividades de narcotráfico, lavado de activos y distribución de sustancias.
Actualmente, Rocha Sánchez es buscado a nivel internacional.
El caso genera interrogantes sobre las condiciones en las que fue autorizada la salida, particularmente respecto a la ausencia de custodia policial, el traslado realizado por un familiar y el mecanismo de monitoreo mediante la tobillera electrónica.
Hasta el momento, resta conocer públicamente los detalles de la resolución judicial que habilitó la salida, qué medidas de seguridad fueron establecidas y cómo se produjo la pérdida del monitoreo y posterior fuga.
De acuerdo con la investigación, la organización manejaba grandes cantidades de estupefacientes y contaba con bocas de venta de drogas en el propio barrio. La estructura presentaba una clara división de roles, donde algunos integrantes no manipulaban directamente droga ni dinero, sino que actuaban como gestores y coordinadores de las actividades ilícitas.












































