La caída del precio del petróleo dio este martes un respiro a los mercados financieros, reduciendo parte de la presión inflacionaria que venía golpeando a los bonos y favoreciendo una recuperación de las acciones estadounidenses.
El S&P 500 avanzó alrededor de 0,4% y volvió a acercarse a sus máximos históricos, mientras que el Dow Jones Industrial Average subió cerca de 0,1% y el Nasdaq Composite ganó alrededor de 0,7%, impulsado principalmente por las empresas tecnológicas.
Uno de los movimientos centrales se produjo en el mercado energético. El barril de Brent cayó cerca de 2,7%, hasta ubicarse en torno a los US$ 88, luego de haber atravesado semanas de fuerte volatilidad por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y las dudas sobre el suministro desde el Golfo Pérsico.
La baja se produjo incluso después de que Washington anunciara nuevas sanciones contra Irán, aunque los inversores reaccionaron con menor preocupación que en jornadas anteriores.
El retroceso del crudo también ayudó a moderar los temores por la inflación. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 10 años descendió hasta alrededor de 4,66%, desde 4,70% del cierre del lunes y 4,74% registrado al final de la semana pasada.
Los elevados rendimientos habían generado inquietud porque encarecen los créditos, pueden desacelerar la economía y reducen el atractivo de acciones, criptomonedas y otras inversiones. La presión llegó incluso a llevar al Departamento del Tesoro a aumentar recientemente sus recompras de bonos de largo plazo.
En Wall Street, las compañías vinculadas a la inteligencia artificial volvieron a ganar protagonismo. Nvidia recuperó terreno después de la caída sufrida el lunes y los inversores permanecen atentos a la presentación de sus resultados trimestrales, prevista para este miércoles.
Las acciones ligadas a la IA atravesaron un verano de fuertes oscilaciones ante las dudas sobre sus elevadas valuaciones y sobre la capacidad del sector para transformar el crecimiento tecnológico en beneficios sostenibles.
El desempeño positivo de fabricantes de chips contrastó con la fuerte caída de Dick’s Sporting Goods. La compañía se desplomó más de 20% tras presentar resultados inferiores a las expectativas y reducir sus previsiones para 2026, afectada por descuentos, un desempeño más débil de algunos lanzamientos de calzado y dificultades también relacionadas con Foot Locker.
En los mercados internacionales predominó igualmente una tendencia moderadamente positiva. El Kospi de Corea del Sur avanzó 0,7%, aunque todavía continúa recuperándose de la fuerte caída registrada durante julio.
La atención de los inversores permanecerá ahora concentrada en los resultados de Nvidia, los próximos datos de inflación de Estados Unidos y las señales que puedan surgir desde la Reserva Federal, factores que podrían determinar el rumbo de acciones y bonos en las próximas jornadas.











































