Todos conocemos la importancia de tener agua caliente en casa. El dispositivo diseñado para calentar el agua de manera instantánea es el calefón. De esta manera se puede apreciar el confort en el baño, la cocina y otras necesidades sanitarias.
A diferencia de los termotanques, los calefones no almacenan agua caliente sino que calientan el agua a medida que esta circula a través de él. Esta característica los hace sumamente útiles en hogares donde el espacio es limitado o donde se desea un suministro continuo de agua caliente sin depender de un tanque de reserva. ¡No habrá quien se quede sin bañarse con el confort necesario!
Estos equipos son ampliamente utilizados por su eficiencia y rapidez. Actualmente se cuenta con diferentes modelos que se ajustan a diversas necesidades y condiciones estructurales de los hogares. El calefón enxuta es uno de ellos, pero las ofertas son más que diversas en el mercado.
Qué tipos de calefones existen y cuál elegir
Se encuentra a disposición del público dos tipos de aparatos, según su fuente de energía: a gas y eléctricos. Los que funcionan a gas son los más comunes, y a su vez se dividen en aquellos de tiro natural y los de tiro balanceado. ¿Cómo funciona? Por ejemplo, el calefón enxuta de tiro natural utiliza el aire del ambiente en el que está instalado para la combustión del gas y evacúa los gases producto de esta combustión, a través de una chimenea o ducto conectado al exterior.
Si se elige esta opción, debe colocarse el equipo en un lugar bien ventilado para evitar así la acumulación de monóxido de carbono. Este es un gas altamente peligroso. Los calefones de tiro balanceado, en cambio, cuentan con un sistema sellado que toma el aire del exterior para la combustión y expulsa los gases, también al exterior, pero mediante un conducto doble.
Este diseño los hace más seguros, ya que no utilizan ni afectan el aire interior del ambiente donde están instalados, siempre que los colocadores respeten las normas de instalación.

Calefones eléctricos, la otra opción
Los aparatos de tipo eléctricos son otra posibilidad, especialmente en lugares donde no se dispone de gas natural o donde se busca evitar el uso del mismo por las razones de seguridad anteriormente mencionadas. Estos dispositivos funcionan mediante resistencias eléctricas que calientan el agua mientras transita en él.
No requieren ventilación especial, lo que los hace ideales para espacios reducidos o cocinas pequeñas. Como la fuente de energía cambia, sus costos por consumo eléctrico aumentarán inevitablemente, aunque dependerán del uso.
Qué se necesita para instalarlo de forma segura
Al momento de instalar un calefón debemos considerar varios factores para considerar tanto la seguridad humana como la del equipo. Uno de los aspectos más importantes es la ubicación. Un calefón a gas de tiro natural nunca debe instalarse en dormitorios ni en baños.
El lugar con el diseño ideal de ventilación es la cocina, lugar propicio para ubicarlo. El quid de la cuestión radica en un correcto flujo de aire y la expulsión segura de los gases de combustión. Estos son los más letales, por lo que el primer factor debe cumplirse siempre.
Los calefones eléctricos ofrecen mayor flexibilidad en cuanto a ubicación, pero por razones lógicas, debe procurarse instalarlos lejos de fuentes de agua, para evitar así cortocircuitos u accidentes.
¿A qué altura debe colocarse el equipo?
La altura de instalación es una de las grandes preguntas para quienes hacen este tipo de trabajos por primera vez. Resulta fácil de saber intuitivamente, ya que es muy común ver los calefones en las cocinas. En general, se recomienda instalar el calefón a una altura de entre 1,80 y 2 metros desde el nivel del piso.
Con esta altura se lo podrá manejar cómodamente al momento de hacerle el mantenimiento, y facilitará el correcto flujo de agua y gases. Como punto extra, mantiene los elementos eléctricos o de combustión lejos del alcance de los niños y niñas. Además, esta posición permite aprovechar la presión del agua de forma eficiente.
La instalación debe realizarse en una pared sólida, la cual pueda soportar el peso del equipo, debiéndose fijar con anclajes adecuados para evitar posibles caídas o desplazamientos que pongan en riesgo a la casa.

Una buena ventilación para garantizar la seguridad
La distancia del calefón a la ventana resulta crucial para la seguridad. Según ciertas normas, un calefón a gas debe estar al menos a 30 centímetros de una ventana lateral o superior si se trata de tiro natural. Si el calefón es de tiro balanceado, esta distancia puede reducirse ya que estamos hablando de un sistema sellado. Sin embargo, no deja de recomendarse cierta separación para garantizar el buen funcionamiento del equipo.
Por más obvio que parezca, hay que decir que no debe haber obstáculos que puedan interferir con el flujo de aire ni con la salida de gases. Evite de esta manera instalaciones en espacios cerrados o con circulación de aire deficiente. Obligatoriamente el espacio debe contar con la presencia de una rejilla de ventilación para asegurar la renovación continua del aire.
La conexión al suministro debe estar a cargo de gasistas matriculados. Las conexiones improvisadas o hechas por inexpertos pueden derivar en pérdidas de gas con las mencionadas consecuencias fatales.
En el caso de requerirse una conexión eléctrica, ésta también debe realizarla un profesional, asegurando la correcta puesta a tierra y el uso de disyuntores diferenciales para evitar descargas eléctricas. En lo que respecta al equipo, éstos deben contar con una válvula de seguridad en la entrada de agua.
La importancia de la presión de agua
La presión del agua es una cuestión importante ya que algunos calefones requieren una presión mínima para encenderse y funcionar correctamente. En zonas con presión baja, la solución se encuentra en la compra de una bomba de agua.
En lo que respecta a la salida de agua caliente, esta debe estar conectada correctamente. Desde ya en la instalación general debe corroborarse la inexistencia de fugas. En viviendas de más de un piso o con múltiples baños, puede ser necesario un calefón de mayor capacidad o la instalación de la mencionada bomba.
Cómo mantener el calefón y quién lo puede revisar
El mantenimiento periódico del equipo es fundamental para prolongar su vida útil. Los equipos a gas deben ser revisados al menos una vez al año para limpiar los quemadores; revisar el tiraje de los gases; y verificar el estado del piloto.
Por su parte, los eléctricos requieren la limpieza de las resistencias y el chequeo del termostato. En todos los casos, es importante prestar atención a cualquier señal de funcionamiento anómalo como el olor a gas; ruidos antes no escuchados; agua que no calienta correctamente u apagones inesperados. En esos casos no debe dudarlo y llamar a un técnico especializado.
En conclusión puede decirse que este dispositivo tiene facilidades en su instalación y uso, pero resulta indispensable el trato por parte de los expertos. De esta manera su hogar estará felizmente provisto de agua caliente de manera inmediata y continua, y sin peligros inminentes.
El matriculado deberá realizar la instalación de forma cuidadosa y respetando las normativas vigentes. También debe considerar los factores dichos en puntos anteriores, como la altura del equipo y su cercanía con una ventana.
























































