La final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo marcó un antes y un después dentro del campo de juego, sino también fuera de él. Por primera vez en la historia del torneo, el entretiempo de una definición mundialista fue escenario de un espectáculo artístico de gran escala que transformó durante varios minutos al New York New Jersey Stadium en un escenario musical de nivel internacional.
Mientras España y Argentina igualaban sin goles al término del primer tiempo, el césped del estadio dio paso a una producción inédita que reunió a algunas de las figuras más importantes de la música contemporánea. Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber encabezaron un show que fusionó pop, música latina, K-pop, ritmos africanos y una imponente propuesta visual, frente a más de 80.000 espectadores y millones de televidentes en todo el mundo.
Uno de los momentos más destacados fue la actuación de Shakira, quien volvió a asociar su carrera con una Copa del Mundo al interpretar parte del espectáculo junto al artista africano Burna Boy, reafirmando el sello latino que la ha acompañado en anteriores ediciones del torneo.
El despliegue también contó con la participación de la reconocida agrupación surcoreana BTS, cuya coreografía fue uno de los puntos más aplaudidos, mientras que Madonna salió acompañada de Ronaldinho y Ronaldo afirmando con su tema Music, «La música hace que la gente se reúna», conectando con el público de varias generaciones.
La propuesta artística fue enriquecida por la presencia del director venezolano Gustavo Dudamel, quien condujo una orquesta especialmente conformada para la ocasión. A ello se sumó el trabajo creativo de Chris Martin, líder de Coldplay, encargado de la dirección artística del espectáculo.
Además del componente musical, el show incluyó la participación del coro infantil PS22 Chorus de Nueva York y de personajes de Sesame Street y The Muppets, en una iniciativa impulsada por la FIFA y Global Citizen para promover el acceso de niños y jóvenes a la educación y al deporte a través del Fondo Educativo FIFA Global Citizen.
La compleja puesta en escena requirió un entretiempo más extenso de lo habitual para permitir el montaje y desmontaje de la estructura sobre el terreno de juego. Finalizada la presentación, el estadio recuperó rápidamente su configuración deportiva para dar paso a la segunda mitad de una final que ya había quedado grabada en la historia, tanto por el fútbol como por un espectáculo sin precedentes.










































