El alcohol forma parte de buena parte de las celebraciones, reuniones y encuentros cotidianos, pero detrás de esa presencia naturalizada existe una realidad que preocupa a las autoridades. Las cifras oficiales muestran que el 71,4% de las personas de entre 15 y 65 años consumió alcohol en el último año, mientras que 373.000 uruguayos presentan un consumo problemático.
Los datos fueron difundidos durante la presentación de “Evidencias Familiares”, una nueva campaña de prevención de la Junta Nacional de Drogas (JND) que busca generar una reflexión sobre el lugar que ocupa el alcohol en la vida cotidiana, cuestionar la naturalización de su consumo y promover el cuidado como un valor social.
Del total de personas que consumieron alcohol durante los últimos 12 meses, el 28,4% presenta signos de uso problemático. A su vez, cerca de 106.000 personas registran un consumo nocivo que requiere intervención, de acuerdo con el cuestionario AUDIT de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El secretario general subrogante de la Secretaría Nacional de Drogas (SND), Juan Triaca, calificó la cifra de 373.000 personas con consumo problemático como “un dato fuerte” y sostuvo que obliga a redoblar los esfuerzos para modificar esta realidad.
“El alcohol es la sustancia que mayores daños físicos y psicosociales genera” y, sin embargo, continúa siendo una de las sustancias menos visibilizadas, señalaron las autoridades durante la presentación.
La población expuesta se divide en distintos niveles de riesgo: quienes han experimentado episodios de intoxicación, con especial preocupación por adolescentes y jóvenes; quienes atraviesan este tipo de episodios de manera habitual; y quienes presentan un consumo nocivo.
En los dos primeros grupos es posible obtener cambios significativos mediante intervenciones desde el primer nivel de atención de salud, mientras que las situaciones de consumo nocivo requieren un abordaje interdisciplinario e interinstitucional.
El rol de las familias
La coordinadora de Prevención de la SND, Victoria González, explicó que “Evidencias Familiares” forma parte de una estrategia integral que también contempla la capacitación de los equipos de salud para favorecer la detección precoz de consumos problemáticos.
La estrategia incluye además el programa “Eventos Cuidados”, desarrollado junto al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), que prohíbe la venta de alcohol en fiestas y eventos donde concurran menores de 18 años.
González destacó especialmente la importancia del involucramiento familiar y de establecer límites claros en el hogar. En ese sentido, señaló que el control parental debe combinar comunicación, afecto y límites, y remarcó que el consumo de alcohol antes de los 18 años debe ser cero.
La campaña propone así poner bajo la lupa situaciones que muchas veces son consideradas normales y en las que el alcohol aparece como un elemento habitual, desde reuniones familiares hasta celebraciones y encuentros sociales.
Como parte de las acciones de sensibilización, se desarrollará una activación participativa en la que la ciudadanía podrá componer imágenes de reuniones familiares o sociales para problematizar la presencia del alcohol y promover una reflexión sobre su consumo.
Los números muestran la dimensión del problema: más de 7 de cada 10 uruguayos de entre 15 y 65 años consumieron alcohol en el último año, 373.000 presentan consumo problemático y unas 106.000 personas tienen un uso nocivo que requiere intervención.











































