La reconocida artista japonesa de 97 años falleció el 14 de agosto y la noticia se dio a conocer esta mañana a través de un comunicado de prensa difundido por su empresa.
Dueña de un estilo propio que impuso a nivel mundial, el universo de Kusama se hizo famoso por los lunares y formas infinitas, que se exponen en distintas partes del mundo, en museos y colecciones privadas.
Kusama había estudiado arte en Japón y en 1950 se trasladó a Estados Unidos, donde se incorporó a la escena vanguardista de Nueva York. Allí alcanzó notoriedad con grandes pinturas y propuestas que desafiaron las convenciones artísticas de la época.
A comienzos de la década de 1970 regresó a Japón. Más tarde ingresó de forma voluntaria en un hospital psiquiátrico de Tokio, donde permaneció durante el resto de su vida, mientras continuaba pintando.
La artista se encontraba internada al momento de su muerte. “Siguió pintando hasta sus últimos días, sin soltar jamás el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma eterna”, consignó el comunicado.









































