Sebastián Morgare, conocido en la noche como “Kembou”, pasó de mostrar en sus redes sociales una vida ligada a fiestas electrónicas, viajes, embarcaciones y destinos paradisíacos a quedar detenido en aguas españolas, acusado de integrar la tripulación de un velero que transportaba un millonario cargamento de cocaína.
El uruguayo, de 43 años y con fuerte vínculo en Punta del Este, era una figura conocida en el ambiente de la música electrónica. En sus perfiles se presentaba como “DJ Vip” y productor musical, mientras compartía fotografías de sus viajes, paisajes paradisíacos, fiestas y experiencias vinculadas al mundo náutico.
Las publicaciones también mostraban otra de sus actividades: el alquiler de embarcaciones. Esa afición por el mar terminó adquiriendo una dimensión completamente diferente tras su detención en España.
El operativo ocurrió el 14 de septiembre, cuando el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria española interceptó el velero Seute Deern, de bandera polaca y 14 metros de eslora, a unas 400 millas de la costa de Galicia.
Dentro de la embarcación fueron encontrados 74 fardos de cocaína. Las primeras informaciones situaron el cargamento en torno a los 2.100 kilos, aunque otras cifras difundidas durante la investigación elevaron el peso a unos 2.500 kilos. El valor estimado de la droga rondaría los 20 millones de euros.
Morgare viajaba junto a otras tres personas de nacionalidades argentina, colombiana y albanesa. Todos fueron detenidos y quedaron a disposición de la Justicia española.
Según la investigación, la droga habría sido cargada en alta mar desde un barco nodriza. El velero había partido el 11 de julio desde el puerto de Roses y navegaba sin activar el sistema de identificación automática AIS que permite conocer la posición de las embarcaciones.
Las autoridades españolas investigan ahora cuál era el papel concreto de cada uno de los tripulantes. Una de las hipótesis que manejan es que Morgare habría sido captado como marinero de confianza para trasladar cargamentos de droga hacia Europa.
La investigación quedó bajo la coordinación de la Audiencia Nacional española y apunta a una estructura vinculada al denominado clan de “Los Balcanes”, con presencia en el tráfico internacional de cocaína.
En paralelo, en Girona fue detenido un ciudadano chileno señalado como presunto organizador de la red de embarcaciones. El procedimiento contó además con la cooperación de la NCA británica y la DEA estadounidense.
Mientras la Justicia intenta determinar el grado de participación del uruguayo, sus redes sociales dejaron expuesta una vida muy diferente a la que ahora aparece en el expediente judicial: fiestas, navegación, viajes internacionales y postales de destinos exclusivos que construían la imagen de un DJ vinculado al circuito VIP.

















































