El Salón Internacional del Vino volvió a consolidarse como uno de los eventos más destacados del verano, superando nuevamente las expectativas en materia de convocatoria y calidad. La edición de este año reunió a más de 3.500 personas y contó con la participación de 140 bodegas, que presentaron más de 600 etiquetas, confirmando al vino y la gastronomía como pilares cada vez más fuertes de la propuesta turística uruguaya.
La experiencia enológica estuvo acompañada por una cuidada y variada oferta gastronómica, que incluyó propuestas como Sushi by Osaka, risottos, además de bocados especialmente diseñados para el maridaje, entre ellos empanaditas de cordero al Tannat, croquetas de jamón crudo y opciones gourmet como el salmón a la Wellington y la manta de asado con chimichurri fresco y puré de coliflor ahumado.
Cada una de las propuestas fue supervisada por la reconocida chef Magalí O’Neill Landauer, quien aportó su sello a una experiencia culinaria de alto nivel. Como es tradición, el recorrido se completó con una selección de vinos dulces acompañados por delicados postres y distintas variedades de chocolate, logrando combinaciones que realzaron los sabores de cada etiqueta.
El interés generado quedó de manifiesto días antes del evento, cuando se agotaron las entradas para el sector VIP del Salón. Una iniciativa que continúa creciendo y fortaleciéndose, y que se consolida año a año como uno de los puntos de encuentro más esperados de la temporada estival.






























































