¿Dónde nació y como comenzó la relación con Punta del Este?
Soy hijo de un marino, mi papá estaba acá en la base, en Maldonado, y en esa época no había hospital aquí. O nacías en San Carlos, o -en el caso de los hijos militares-, nacíamos en el Hospital Militar, y ese es mi caso. Nací a fin de año en diciembre, y a la semana estaba viviendo acá, en Las Delicias.
Así que yo me siento fernandino y sobre todo de Las Delicias muy orgulloso, de mi barrio, aunque viví muchos años en la península y tuve mi casa personal, digamos, en la península en la Calle 17.
¿Qué recuerdos tiene de la niñez, de la adolescencia, de criarse en un lugar como Maldonado?
Con mucho orgullo, a raíz de la vida profesional de mi papá, vivimos en distintos lugares dentro del país como en el exterior, y en lo que tiene que ver con el departamento, vivimos en Las Delicias, en los primeros años de mi infancia, y algo en Piriápolis. Yo fui a ocho o nueve escuelas en total, en Montevideo y también en los Estados Unidos, siempre regresando a Maldonado. Acá fui de la Escuela Nº 2, donde actualmente funciona el Museo García Uriburu.
Las amistades que uno ha generado en el departamento son las que sigo conservando. Cada dos por tres nos encontramos con amigos en distintas actividades que tuvimos a lo largo de la vida. Caso por ejemplo de los Boy Scouts, a los 6 años. Hace poco desgraciadamente falleció Beto Rinaldi, que fue un gran amigo, fue compañero de los Boy Scouts y su mamá a quien quiero mucho -que fue jefa de nosotros en esa época- me invitó a una exposición que había de la obra de Beto y lógicamente que tuve el gusto de estar allí presente. Estaba Luigi, tengo fotos de esa época que me las pasó el Dr. Alberto Scasso, con quien también fuimos compañeros. Son todos nombres de gente de años de Maldonado.
¿Y cómo resultó justamente el tener que emigrar a Estados Unidos, salir de un lugar donde se siente cómodo, conoce a todo el mundo y tener que integrarse a una idiosincrasia diferente?
Es cierto, sobre todo los Estados Unidos de la década del 60, la década que vivimos nosotros allá era un EE.UU. más americano, de lo que está sucediendo en la actualidad. Fui a colegios en la Florida, en Texas y en California, y tuve solamente dos compañeros que hablaban español, uno de origen filipino y el otro mexicano. No había gente que hablara español.
Realmente mayores dificultades de adaptación no tuvimos. La gran ventaja que siempre destaco, es que mi papá era marino. Nos integramos en general en bases navales americanas, donde había una vida muy estructurada, muy armada y muy cómoda. Recuerdo que teníamos un cine y solíamos hacer tiempo ahí, mientras mi padre volaba y llegaba de noche.
Mi padre hizo cursos de piloto, trajeron aviones y eso influyó en la familia, reforzando nuestros lazos, los vínculos en forma muy importante. Y de hecho así fue a lo largo de las vidas de mis padres. Siempre estuvimos muy cercanos y muy dependientes unos de los otros. Fue muy lindo.
Ahora con esto, no estoy diciendo que estando allá no me acordara de mi familia de Uruguay, de mis primos, de mis amigos, de los compañeros del colegio, que fueron muchos, pero que siempre generamos buenos lazos.
Y en Las Delicias, hice muchísimos amigos. Soy hincha de Ituzaingó -por qué siendo de Las Delicias, hincho por Ituzaingó-, porque en el barrio vivía un señor Tejera, que fue jugador e hincha de Ituzaingó, que tenía seis hijos y yo jugaba con ellos que eran de Ituzaingó, y yo también me hice de Ituzaingó. Así era como transcurría la vida en ese momento.
¿Cómo fue que entró en el mundo del derecho? ¿Qué fue lo que hizo que pensara en estudiar leyes?
En realidad fueron esos los avatares de la vida. Cuando empezaba la secundaria, mis intenciones era ser aviador naval. La cuestión es que el Liceo Departamental no servía para entrar, los cursos eran nuevos, “Plan piloto” se llamaba. Y allí aparece la creación del Colegio Hermanas Capuchinas. Así que mis padres fueron a hablar con la directora, la hermana Querubina, que actualmente vive, tiene más de 90 años. El plan servía para estrenar la escuela y me anotaron allí. Yo fui el primer varón anotado en ese colegio, porque era un colegio originariamente femenino, pero ese fue el motivo. Fue la primera vez que asistí a un colegio privado, y realmente fue muy enriquecedora la experiencia. Con el tiempo quedé miope y ya con eso quedé excluido de los planes. Cambié el rumbo estado ahí, en Capuchinas.
Yo cursé el segundo año de liceo en Montevideo, siempre hubo cambios, pero para el tercero volví acá y el preparatorio lo hice en el Liceo Departamental.
En Capuchinas se generó un vínculo con un fiscal, en aquel entonces la fiscalía operaba con un solo abogado, el Dr. Hansen, muy buen abogado, muy estudioso, y que un fiscal muy importante acá para el departamento en esa época. Trabamos un vínculo en el colegio y a un grupo que nos interesaba el tema, nos invitó a participar en determinadas actividades, como visitar la cárcel (que en ese momento estaba en la jefatura), había 20 o 30 celdas, era todo lo que había. Además, esto era muy familiar, había presos conocidos, por eso también aprovechamos, y ya íbamos a visitar algún preso, esa era la realidad. Así que a partir de allí un día dije: Voy a estudiar Derecho y realmente estoy conforme de haberme desarrollado en esta actividad. Pero indudablemente la aviación me gustaba, me hubiese gustado ser aviador.
Mi papá fue muy buen aviador, fue piloto americano, en algún momento yo fui fundador del Aeroclub de Punta del Este, y el presidente de entonces – que es un gran amigo, Leoncini, en algún momento hasta me ha invitado, diciendo: vamos a volar! Él es un gran piloto también, pero yo recuerdo que una vez le comenté a mi padre, (que además de piloto era instructor), y le digo – ¿Qué te parece? Tengo treinta y tantos años, ando con ganas de hacer el curso de piloto. Y mi papá que hablaba muy poco, pero era muy cáustico respondió: Estás muy viejo, fue todo lo que me dijo. Pero bueno, como lo conocía, era un hombre muy medido y que razonaba bien las cosas, seguí su consejo. Él ejercía la aviación de otra manera, en situaciones de alto riesgo, ellos volaban a 200 millas, o 100 millas para adentro en el mar y con cualquier falla era difícil el retorno. No era lo mismo que hacer un curso de piloto, dar vueltita por El jagüel y sacarse el gusto.

¿Y cómo surge el estudio que hoy dirige y se ha transformado en uno de los referentes de la zona?
Antes de recibirme yo trabajaba en el Casino de San Rafael en esa época y realmente estoy siempre muy agradecido con esos períodos que trabajé allí, así fue que accedí a la compra de 25 metros cuadrados en un edificio en Maldonado, a una cuadra de los juzgados.
Mis papás arrendaban la casa en esa época y yo dormía en esos 25 metros cuadrados. Mi abuela me regaló un yubeiro collerati y ahí transcurrieron los meses de verano. Yo estudiaba, trabajaba en el casino y gracias a la tolerancia de los socios del momento, que eran el Doctor José Pérez Benigague y mi hermana escribana Marianella Invidio Mauriello, con los que estábamos trabajando. Allí comenzó esa actividad hasta la actualidad, que siempre hemos conservado la medida de los 25 metros, que es lo que actualmente más o menos es el área que emplea mi hermana en su estudio personal. El resto del estudio hay otros metrajes que permiten otras cosas, pero esos 25 metros siempre los tenemos presentes, porque hay que tener claro de dónde se proviene.
En la actualidad el estudio brinda servicios de abogacía, escribanía, contaduría, administración, consultoría y traductorado.
Las cosas se han ido logrando, ahora estamos en la península. En algún momento hice una construcción, (quiso el destino que la vendiera bastante rápido, una muy buena propiedad) y me permitió comprar la primera unidad que compramos del edificio Santo Dumont, porque después le hemos agregado otras áreas. Así se fue armando el estudio acá en Punta del Este hace bastantes años, la verdad que no me acuerdo exactamente pero fue allá por el 90, ya llevamos bastante.
La historia de Punta del Este se ha ido forjando con las historias de su gente, de sus habitantes. Como hombre que ha vivido mucho en esta zona, ¿qué familias, lugares o historia de punta nos puede compartir?
Yo diría que primero empiecen a cuidar a los mayores de 70, (que estoy dentro del área, me incluyo) porque somos los que de alguna manera estamos siempre haciendo ese relato de lo que era esto. Nos sentimos muy orgullosos de haber vivido ese Punta del Este de la década del sesenta, setenta, ochenta. En ese período nosotros ya vivíamos en la península. Mi papá fue prefecto y en ese período vivimos en el puerto, fue Comandante de la Armada, por lo que en ese momento vivimos en el faro.
Yo era el hijo soltero y acompañaba a mis padres (con libertades), pero el domicilio era donde estaban los viejos. Entonces, uno se identifica con la península, con familiares que habitaban en Punta del Este.
Son muchos los recuerdos que me conservo de esa época, lo mismo si me pongo a hablar de Las Delicias puedo llegar a aburrir, pero la península era un lugar muy cautivador. Además, en la zona del puerto había muchísimas familias locales, formadas acá por gente que vivía todo el año, que trabajaban en la pesca, o eran marineros de la prefectura, gente que estaba realmente muy integrada a la sociedad local (ellos y sus familias), entonces compartíamos muchísimas cosas juntos. Íbamos a las mesitas y la mamá de uno era la que supervisaba el resto y todo el mundo hacía acaso, no había mayores inconvenientes.
Ahora me viene a la memoria -y estoy seguro de que si algún veterano como yo está leyendo esta entrevista, se va a acordar de- Juan José Lobato Cabrio, que fuimos muy amigos, dimos algún examen de preparatorio juntos, era un hombre muy estudioso, con él preparamos una materia que yo di libre y él fue un hilo conductor muy importante, lo digo con mucha nostalgia y mucho respeto a él, porque lo quise mucho. La última vez que fui al Lobos fui con él, me invitó, y fuimos tomando mate en la lancha Dafne. Y esa lancha tuvo una fatalidad, se terminó hundiendo regresando de la Boya Petrolera, y el cuerpo de él nunca apareció. Fue una tragedia. Un primo mío, Gonzalo, estuvo a punto de embarcar con él en ese viaje, pero el destino lo llevó por otro camino y hoy por hoy está viviendo en España, y tiene dos hijos que son mis ahijados.
Pero el tema de Juan José Lobato fue tan penoso, que yo como amigo de él y abogado, logré plantear su situación y fue declarado fallecido aun cuando el cuerpo no apareció. Fue llevar al campo jurídico una sentencia que fue muy equilibrada, muy acertada donde lo declararon fallecido, después de haber transitado un proceso bastante complejo y que sirvió además, desgraciadamente, también para un accidente de aviación que ocurrió en el departamento de Río Negro, con un avión argentino en el que fallecieron todos los ocupantes de ese avión y se resolvió tomando este caso como un antecedente judicial.
Pero más allá del tema judicial vaya el recuerdo cariñoso y el homenaje a Juan José Lobato, un súper amigo él, la mamá, la hermana, muy buenos amigos y perdí a un gran amigo.
Y a medida que pasan los años, desgraciadamente, la vida nos pone nuevamente situaciones así, de perder gente muy querida. Ahora el 24 tenemos un almuerzo al que llamamos “almuerzos de los dinosaurios” en el que muchos eran activos partícipes y ya no están. Cada amigo que se va lo sentimos mucho porque somos amistad, el único interés de estar allí es compartir momentos, recordar viejas historias de club.
Haciendo memoria de cuando jugábamos al tenis o al ping pong en el club en Ituzaingó, porque no había otra cosa más que una mesa de ping pong. Porque en esa primera época, cuando se hizo la sede, no había casi nada.
¿Qué fue lo que lo hizo decidir después de tantos viajes y de estar estudiando en todos lados, hasta incluso en Estados Unidos, a estudiar en Maldonado?
Yo empecé la facultad en España, la única materia que salvé con sobresaliente fue con Gregorio Peces Barba, que fue el rector de una universidad moderna post Franco, él era anti Franco. En la época en que estuve en la facultad tuve una muy buena relación con él, inclusive me invitó a almorzar, – creo que me invitó por ser uruguayo, yo creo que por bicho raro- no habría otro motivo, pero la verdad que fue muy interesante.
Claro está que el resto de los compañeros después me preguntaban muchas cosas, de qué estuve hablando y demás. Esto lo digo con mucho orgullo, porque esta persona fue un hombre muy inteligente, con una posición muy sólida en un régimen que no era poca cosa. Salvando la distancia, acá pasamos un periodo que para mucha gente pudo haber sido muy complicada, pero no es comparable ni remotamente, afortunadamente.
Así que empecé la carrera en España y en aquel momento, inclusive, podría haber elegido quedarme. Siempre tuve esa posibilidad, pero los vínculos estaban acá, el sentimiento está acá y puedo decir que fue un tema familiar, que a todos nos pasó lo mismo. Mis sobrinos que son ingenieros, los dos se formaron tanto a nivel nacional como en el exterior y han desarrollado una empresa muy importante, les han ofrecido radicarse en el exterior, o los quieren contratar en empresas importantes, pero siempre han querido quedarse acá. Es un tema de afincamiento familiar, de sentimiento de estar juntos.
Como una “canzoneta” napolitana, que siempre recordaba mi mamá que decía algo así como que; podemos ganar más dinero afuera, pero que no hay nada como la tierra de uno.
Hablando de amor por la tierra y de vínculos, hace años es socio y ha presidido la Liga de Fomento de Punta del Este, ¿Cómo inicia su relación y que significa el estar al frente de una institución tan clásica de aquí? Con más de 85 años.
Para mí en principio es un orgullo que los socios, los compañeros de la Liga, confíen en la gestión que uno pueda llegar a realizar.
La realidad es que en la primera ocasión, allá por el 2017, realmente lo pensé, yo ya había sido presidente en algunas otras instituciones de acá de la zona y ya no quería ese tipo de compromiso, pero la verdad es que pensé en mis padres, en que ellos estarían conformes y felices de que uno se comprometa, que le devuelva algo al lugar donde uno se crió, y que lo que podemos llegar a aportar sea en beneficio de la comunidad.
Ellos tenían esa forma de actuar. Ambos eran leones, y o fui León también, el sentimiento de servir a la comunidad. Así nos educaron de chicos, por eso mi hermana es igual y mi señora también, porque en ese momento yo ya estaba casado. Ella también es del departamento, si bien es de San Carlos, hace muchos años que trabaja acá en la zona y me alentó para este desafío. La Liga tiene muy buenos integrantes en la Comisión Directiva, con desafíos permanentes que se nos van planteando y los podemos encarar porque hay gente que responde.
La mesa la directiva está formada por 15 titulares y 15 suplentes, tenemos reuniones de más de 20 integrantes y en todas las reuniones todos estamos muy comprometidos. Yo he integrado otras instituciones donde lograr este tipo de mayoría no es tan fácil.

Históricamente la Liga de Fomento de Punta del Este ha estado abierta a las preocupaciones de los vecinos. ¿Cuáles son los desafíos que en este momento están manifestando?
Yo diría que históricamente la Liga ha funcionado a impulso de los vecinos en general, siempre respondiendo a situaciones que se daban.
Ahora hay una realidad, y me estoy yendo un poco de su pregunta, pero históricamente en los años 40 o 45 no había otra institución. Yo saqué la libreta de conducir en la Junta Local de Punta del Este, que estaba en la calle 17, ahí había una oficina. Pero hasta esa época que fue la década del 60, yo no recuerdo si había Junta Local o no.
Por ese motivo la Liga siempre fue un lugar donde el vecino sentía que podía manifestar los problemas y pedir orientación. Porque antiguamente, había una carencia y eso lo suplía la Liga, se juntaban los vecinos acá, construyeron esta casa en este lugar y a través de los años la institución se fue haciendo cada vez más fuerte.
Afortunadamente la gestión de la presidencia pasada al frente de Florencia Sader, se decretó que la casa de la Liga se reconozca como un monumento histórico nacional. Eso nosotros nos dio muchísima satisfacción, saber que se mantenga así, porque va a ser de las pocas cosas que van a ir quedando de la península de la época que nosotros vivimos, y disfrutamos tanto.
Y para ir ahora a su pregunta, hubo una actividad acá en la Liga muy interesante y creo que merece destacarse, relacionada a la preocupación de los vecinos respecto al edificio de aduanas que fue construido entre 1885 y 1887. Yo he visto siempre fotos muy antiguas de la península, pero el Doctor Cairo trajo material fotográfico muy interesante donde realmente se veía la península sin construcciones, y ya este edificio se hacía ver.
Es una construcción muy interesante y que está en un estado deplorable. Nosotros, en mi anterior gestión, fuimos a hablar con la ministra de Turismo de la época, nos facilitó muchísimo material para seguir adelante y nos concentró citas en la Aduana. Tratamos de impulsar medidas que hicieran posible salvar este edificio o ponerlo a mejor resguardo.
En aquel momento avanzamos lo que se pudo y lo que nos quedó por el camino, nos toca a esta directiva seguir adelante. Estamos viendo de integrar vecinos en la comisión. Esta es una casa de Punta del Este, como le digo yo, está abierta a los vecinos, hay una infinidad de personas con las que tengo amistad de muchos años, o amigos o compañeros de estudio. Así que estoy seguro de que vamos a seguir empujando esta “quijotada” con cariño y con satisfacción. Tenemos esperanza porque es algo muy razonable lo que se quiere hacer, tendría que lograrse. Contamos con la sensibilidad de la población y de inversores seguramente con quienes todavía no hemos conversado, pero hay gente a la que podemos acercarnos y hacer este planteo. También confiamos que las autoridades departamentales, (no tengo duda), y el alcalde por supuesto, son gente de acá de Punta del Este y conocen lo que estamos hablando. Y que la Liga, no busca ningún protagonismo, queremos salvar un edificio que es de la comunidad. La Liga no tiene ningún otro interés.
Cabe destacar que la Liga de Fomento y Turismo de Punta del Este es un una asociación sin fines de lucro, a política y laica, que trabaja por el bien de la comunidad y del destino
Totalmente. Esto es apolítico, lo hacemos por la comunidad, entendiendo que la comunidad está aprobando esa gestión.
Hay muchísimas actividades que aquí se desarrollan y desde la creación de los Municipios, lógicamente ellos tienen competencia en otras áreas, es decir, esto no es una competencia entre una institución y la otra.
La Liga ha colaborado siempre y ha hecho posible muchas cosas. Yo me acuerdo en la carrera de los autos eléctricos, la presencia o la actuación de la Liga fue muy reconocida en ese momento y la Liga en sí, económicamente no percibe ningún beneficio. Es simplemente que ese acto se haya llevado a cabo, que la comunidad festeje que eso se logró, que Punta del Este aparezca en el mapa ese fin de semana.
Recientemente al cuerpo diplomático próximo a salir al exterior, esta también es una actividad que empezó siendo yo presidente en 2017. En esta oportunidad, nos acompañaron el Sr. Intendente de Maldonado y el Prosecretario. Los diplomáticos quedaron encantados con todo, fue muy significativo para el cuerpo diplomático ver quiénes estaban acompañando esta visita. Además, invitamos al Yacht Punta del Este, que han traído una vez más la Clipper Race, un evento muy importante para la ciudad. Ellos son socios nuestros de toda la vida, somos las dos instituciones más viejas de la península, (ellos con 100 años y nosotros con 85).
Y allí se encontró el Comodoro nada menos con uno de los diplomáticos el Sr. Piega que su familia y su abuela son de origen del departamento, que estuvo con ellos en Washington, estuvo simplificándoles cosas en ese país en ese momento. Y lo mismo va a pasar con estos diplomáticos que estaban acá. Vimos que la reunión dio buenos resultados. Se generó un diálogo muy franco, muy directo, que eso es otra de las cosas que a la Liga le importa. Generar este tipo de diálogos.
Hacemos las reuniones quincenales con las autoridades departamentales, tanto policiales, bomberos, con la Comisión Coordinadora. Después también hemos generado una comisión de los barrios, de las uniones vecinales y vienen todas las uniones desde Portezuelo hasta José Ignacio, también cada 15 días en esta misma mesa.
Con Portada estuvimos en la reunión con el intendente Abella y el Dr. Villegas
Claro, también nos visitó el Jefe de Policía de Maldonado y primamente recibiremos a las autoridades de prefectura. Porque son temas que todos los sectores del departamento costero están ansiosos por tener, estos encuentros cara a cara con las autoridades y referentes. El único interés de la Liga en esto es oficiar de ayuda a la ciudad, y si está a nuestro alcance al departamento.

¿También ayudan a otros barrios?, porque por algo viene gente de Punta Ballena o José Ignacio, el espíritu es contagioso
Pero ahora nosotros miramos hasta el río Uruguay. Estamos mirando el fondo del país. Porque acá generamos vínculos en muchos sentidos. Tenemos un desarrollo que se generó en un periodo, también coincide con mi anterior presidencia, una aplicación que hizo posible el intendente de ese momento, el Ing. Antía y la ministra de Turismo, que es la actual senadora Kechichian. Y los reunimos acá, les mostramos lo que estábamos haciendo y los dos apoyaron.
Hoy es una realidad Infoturismo. La idea es seguir desarrollándola. Ya está traducido a más de un idioma. La idea ahora es hacer una aplicación para que usted con el celular pueda acceder a toda la información turística.
Son todas cosas que tiene su costo y nosotros estamos pensando ofrecerla en forma gratuita a todas las intendencias, porque además la ministra de Turismo de aquel momento nos pidió que le sistematizáramos toda la información del ministerio, confió en nuestra institución y le hicimos un muy buen trabajo.
Y el costo fue menos de la quinta parte de lo que a ella le habían presupuestado por hacer algo que según sus expresiones, no la conformaba ni medianamente.
¿Cómo ven o cómo están esperando la temporada que viene?
Más allá de que hay sectores que están más complicados que otros, el panorama no está claro con los temas económicos, que una vez más en Argentina se está complicando.
Para nosotros indudablemente el turista argentino sigue siendo el más importante, en números, y la situación interna de la Argentina no es sencilla y desde el punto de vista de los inversores son muy sensibles a algún tipo de medidas que el gobierno nacional pudiese tomar. Como bien pueda suceder en la Argentina, porque normalmente todas las medidas económicas que se toman en el país vecino coinciden con el inicio de las temporadas.
Entonces yo lo único que puedo hacer es prender velitas y que no suceda nada de eso, porque afectaría a Punta del Este. No sólo como presidente de la Liga ahora, sino como un vecino enamorado de este paraíso de toda la vida.
¿Cuál sería su deseo para el Punta del Este de aquí a treinta años, o sea el que van a ver los nietos?
Yo eso me lo he planteado, porque el cambio es enorme, puedo hacer anécdotas de todo tipo, de cómo pescábamos acá en la vuelta de la península, o cuando íbamos a la isla de Gorriti o bien cuando salíamos en bicicleta con un amigo, con una chumbera del centro de Maldonado a Punta Ballena, por los caminos rurales que había, por la granja de Ferreiro, cazando perdices.
Era otra época, es decir, esto cambió tanto. Los muchachos, el peor castigo que teníamos era no dejarnos ir a la canchita a jugar la pelota. Hoy en día yo no sé si los chicos jóvenes lo sienten de la misma manera, la pelota nos atraía y las chicas jugaban a la muñeca, hacían otro tipo de cosas. Pero ahora todo ha cambiado, la cultura, cambió tanto la formación de las personas, la formación familiar, inclusive de los padres.
Yo soy un padre joven, (no por mí, porque tengo 71 años), sino soy joven porque tengo un hijo de 18 y soy consciente de que no estoy preparado para los planteos que él me puede hacer.
Yo (como buen simpatizante de Ituzaingó), soy un dinosaurio que no sé muchas veces cómo responderle. Los padres de los compañeros de él son gente joven, más actualizados para responder. Entonces eso no es tarea sencilla. Los valores han cambiado muchísimo. Nosotros festejábamos todos los logros de nuestros amigos, por sencillos que fueran, todo era un motivo de festejo de compartir de alegría.
Para peor pasaron la pandemia, entonces los aisló más a los muchachos y eso se nota, los marcó muchísimo. Esas cosas nosotros la vivimos, si se quiere, de otra manera. Con la poliomielitis, yo me acuerdo que mi mamá siempre comentaba que se terminó la temporada y mis primos se quedaron en lugar de ir a Montevideo. Estábamos todos juntos, pasamos en familia. Pero fue poco tiempo, pero la pandemia duró años que realmente nos marcaron a todos.
¿Tres cosas que le apasionan de Punta del Este?
En principio el puerto. El puerto para mí es un espacio muy importante, fuimos muy felices a nivel familiar y fue un momento de Punta del Este también maravilloso, aun cuando a mi papá le tocó ser prefecto, en el verano caliente había amenazas de bomba, y muchas cosas que la juventud no conoce (la gente de mi edad tal vez sí) pero la gente más joven no lo recuerda o lo toman como algo sin mayor importancia. Pero ese momento se vivió con cierta intranquilidad. Mi papá nunca transmitió esa sensación, jamás.
Del puerto es maravilloso recordar a muchísimos amigos, el “pata de palo”, los Kaloper, Dante Rinaldi gran amigo, Juanjo Lobato, que ya se lo nombraba, son amigos entrañables para toda la vida. Esas son algunas cosas de las que más amo de Punta del Este
Las mesitas en la playa del barrio, íbamos todos allí, compartíamos, atábamos los vínculos de amistad y de compartir en esas rocas que nos rayaba los pies, los días de tormenta, porque nos tirábamos de la bola y terminábamos rayados, todos momentos únicos. Con la familia Silvera, Diotismo Silvera, Barril y los hijos íbamos al cine Ocean nosotros y un grupo de vecinos que estábamos como becados al cine.
La pasada por el Faro, y para mí muy importante fue mi casa en la calle 17. Yo le hago honor a Benito, con él tuvimos un vínculo de amistad muy importante. Él me decía que en la calle 17 fue de donde se vio la batalla de Río La Plata. Y esa calle terminaba con una glorieta que era de granito, que no se que paso con ella. Esa es una de las cosas que estando en la Liga alguna vez pregunté a ver qué podemos averiguar, qué pasó con la glorieta. Preciosa, seguramente debería ser de origen francés o importada. Y cuando se hizo la circunvalación, desapareció. Seguramente para la península la circunvalación es muy importante, pero aquella glorieta tenía su encanto.
Benito contaba que todos los vecinos cuando estaban en pleno ataque y se sentían los cañonazos, fueron ahí a la calle 17 a ver la batalla. Y el primero que vio la batalla, la presencia de ese intercambio de fuego fue Mrak Ferragut, que estaba a cargo de Meteorología acá en Punta del Este.
Lo conocí, le decían El Pato, muy buen hombre, un caballero. Y fue el primero que los vio, que le dio noticia a la Prefectura. Me acuerdo del relato que inclusive en algún momento nos hacía de cómo fue ese momento histórico. Era otra época, con otras vivencias del momento y que uno los atesora.
Así que cada rincón de Punta, cada historia y cada persona que conocí aquí, forma parte de lo que amo de este lugar.

























































