Así lo afirmó la directora artística del Festival, Daniela Cardarello en el cierre de una nueva edición que combinó calidad cinematográfica, formación de público y distintos escenarios en donde se proyectaron funciones abiertas a todo público.
En ese sentido, destacó el crecimiento y la respuesta: “La verdad es impresionante llegar a la edición 28 de este festival, con mucho público, muchos espectadores en todas las funciones, una delegación preciosa que tuvo la oportunidad de estar con nosotros y convivir en diferentes puntos de Maldonado”.
Además de las exhibiciones se desarrollaron charlas y actividades especiales en lugares icónicos como la Bodega Cerro del Toro, Casa Pueblo y Pueblo Gaucho, generando una experiencia integral tanto para realizadores como para el público. “Realmente eso es único, poder hacer un festival de cine, que disfruten de buenas películas, que se conozcan entre ellos y tener las charlas en estos lugares turísticos tan nuestros y tan impresionantes”, expresó Cardarello.
Incluso recordó las palabras del director argentino Fernando Spinner, quien integró el jurado y aseguró que “Cannes no tiene nada que envidiarle a este festival”.
Formación de público y desafío cultural
Consultada sobre la respuesta del público, la directora se mostró conforme, aunque subrayó que el desafío es permanente. “Siempre creo que podemos ir a más, nunca vamos a estar satisfechos, porque esta tarea de formación de público no solo se tiene que mantener, sino que se tiene que esforzar año a año”.
En ese sentido, destacó que el festival forma parte de la política cultural de la Intendencia de Maldonado que lo mantiene en su grilla anual como una apuesta a sostener el hábito de asistir al cine en sala. “El cine está quedando casi como una cuestión gourmet, la conducta de ir al cine se está perdiendo. Entonces, con este tipo de acciones invitamos a la gente a sentarse y a meditar con la pantalla grande y no con el celular”, reflexionó.
Un homenaje que marcó la edición
Entre los momentos más emotivos, Cardarello resaltó el homenaje al reconocido cineasta argentino Héctor Olivera, cuya trayectoria supera las 140 películas y cuenta con tres Osos de Plata en el Festival de Berlín.
El reconocimiento incluyó una especial mención a su emblemática obra La Patagonia Rebelde, así como a títulos fundamentales como La Noche de los Lápices. “Nos ha dejado el corazón lleno de amor y gratitud por su presencia. Que un hombre con tal trayectoria esté acá y nos haya compartido parte de esa historia fue realmente muy, muy emotivo”, afirmó.
La apertura, la clausura y cada exhibición estuvieron atravesadas por la expectativa y la emoción. “Vivimos producciones muy autorales, cada director pone mucho de sí en su película y eso se sintió. Creo que se va a ver reflejada en la premiación de esta noche”, concluyó la directora artística.

























































